sábado, 4 de agosto de 2012

Muñeca 2/2


Observaba fijamente y con cuidado, no sabía cuando comenzó a dejar de un ser objeto inanimado, si siempre fue así o  de alguna manera ganó un alma. Tenía vagos recuerdos de un tiempo atrás, se veía caída y observaba un hombre, otras veces la acomodaban mejor y podía verle bien, le observaba pensar, morder un lápiz, sonreír ante una idea,  era consciente de que él no se percataba de su presencia, aunque llegó a creer en mas de una ocasión que sí lo era.
Recordaba ahora perfectamente el día en que el hombre le preguntó, ¿tu qué opinas?, ese día él la miró a los ojos y ella sintió tal calidez en esa mirada que desde ese día nunca mas le dejo sólo, ella se dedicaba a hacer lo único que podía hacer, lo contemplaba.
En ese mirar silencioso, en ese mirar paciente aprendió a conocerlo, luego de un tiempo ya sabía cuando el venía triste, cuando estaba contento, aprendió a mirar sus ojos incluso a través del cristal que los separaba, sentía su animo, le admiraba, le amaba?, había escuchado esa palabra alguna vez de él, mientras se fumaba un cigarro, obviamente no iba dirigida para ella, solo era una muñeca sin importancia, una muñeca que solo podía observar.
Y observando descubría el mundo.  Y su mundo era ese hombre que cada noche se sentaba un par de horas frente al computador, a fumar, a jugar, a hablar, a lo que fuera, cuando mas le gustaba a ella, era cuando él escribía, podía verlo ahí transformarse, sonreía, entristecía, pero en esos momentos lo veía mas… mas allá de su cuerpo de carne, mas allá de su cascara, veía su alma.
Descansaba sobre la repisa sintiendo los rayos del sol, era temprano y vio a los niños entrar en la habitación, sintió como la tironeaban en distintas direcciones hasta que su frágil cuerpo llego al suelo, un crack y todo se volvió borroso.
No fue consciente de cuanto tiempo paso ahí en ese rincón caída, pero sí que su corazón se alegró cuando le vio aparecer, aunque fueran sus pies, ella los reconocía sabía que era él, su inexistente corazón se emocionó cuando él la tomo en sus manos, lo observaba llevarla vio el exterior y vio afuera por primera vez.  Sintió como la depositaba en un recipiente oscuro, ahora no me seguirán rompiendo, en la noche me reparara pensó y se permitió descansar.
La noche llegó helada  era su tiempo, ese que  compartían hace tanto tiempo juntos, bueno quizás se había equivocado, a fin de cuentas estaba todo oscuro. Seguro aun faltan más horas.
Despertó con un fuerte ruido, gritos y una campanita que no paraba de sonar, escuchaba a lo lejos ruidos metálicos que se acercaban, gritos de la gente corriendo, alguien no había sacado la basura cuando debía.
Se permitió entonces abrir los ojos, vio que estaba en un lugar que le era desconocido, sentía que algo la cubría y no le permitía ver, la confusión se apodero de ella y en su interior se lamentaba de haberse dormido, no lo observe esta noche, y se culpó.
El camión se basura sonaba muy fuerte, nunca lo había escuchado tan cerca, las voces de los recolectores le sonaban encima.
 Un hombre desde la vereda del frente miraba a los basureros hacer su trabajo.
De pronto sintió que la movían bruscamente, que la ponían de cabeza, de haber tenido lágrimas habría llorado, nunca habían sido tan rudos con ella.
-          Como nueva, dijo una voz familiar, entonces cuidadosamente le quito la sabana  que la envolvía, observo al hombre que conocía, le veía ojeroso y cansado, como cuando trabajaba toda la noche y miro un cuarto luminoso que le era desconocido.
Él la miraba analítico y finalmente sonrió, ahí estas le susurro, mientras acarició un frio rostro en el que se observaban diminutas grietas que indicaban una extenuante reconstrucción.
Volvió a sentarse a su repisa a observar y observo.

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