Observaba fijamente y con cuidado, no sabía cuando comenzó a
dejar de un ser objeto inanimado, si siempre fue así o de alguna manera ganó un alma. Tenía vagos
recuerdos de un tiempo atrás, se veía caída y observaba un hombre, otras veces
la acomodaban mejor y podía verle bien, le observaba pensar, morder un lápiz, sonreír
ante una idea, era consciente de que él
no se percataba de su presencia, aunque llegó a creer en mas de una ocasión que
sí lo era.
Recordaba ahora perfectamente el día en que el hombre le
preguntó, ¿tu qué opinas?, ese día él la miró a los ojos y ella sintió tal
calidez en esa mirada que desde ese día nunca mas le dejo sólo, ella se
dedicaba a hacer lo único que podía hacer, lo contemplaba.
En ese mirar silencioso, en ese mirar paciente aprendió a
conocerlo, luego de un tiempo ya sabía cuando el venía triste, cuando estaba
contento, aprendió a mirar sus ojos incluso a través del cristal que los
separaba, sentía su animo, le admiraba, le amaba?, había escuchado esa palabra
alguna vez de él, mientras se fumaba un cigarro, obviamente no iba dirigida
para ella, solo era una muñeca sin importancia, una muñeca que solo podía observar.
Y observando descubría el mundo. Y su mundo era ese hombre que cada noche se
sentaba un par de horas frente al computador, a fumar, a jugar, a hablar, a lo
que fuera, cuando mas le gustaba a ella, era cuando él escribía, podía verlo ahí
transformarse, sonreía, entristecía, pero en esos momentos lo veía mas… mas allá
de su cuerpo de carne, mas allá de su cascara, veía su alma.
Descansaba sobre la repisa sintiendo los rayos del sol, era
temprano y vio a los niños entrar en la habitación, sintió como la tironeaban
en distintas direcciones hasta que su frágil cuerpo llego al suelo, un crack y
todo se volvió borroso.
No fue consciente de cuanto tiempo paso ahí en ese rincón caída,
pero sí que su corazón se alegró cuando le vio aparecer, aunque fueran sus
pies, ella los reconocía sabía que era él, su inexistente corazón se emocionó
cuando él la tomo en sus manos, lo observaba llevarla vio el exterior y vio
afuera por primera vez. Sintió como la
depositaba en un recipiente oscuro, ahora no me seguirán rompiendo, en la noche
me reparara pensó y se permitió descansar.
La noche llegó helada era su tiempo, ese que compartían hace tanto tiempo juntos, bueno quizás
se había equivocado, a fin de cuentas estaba todo oscuro. Seguro aun faltan más
horas.
Despertó con un fuerte ruido, gritos y una campanita que no
paraba de sonar, escuchaba a lo lejos ruidos metálicos que se acercaban, gritos
de la gente corriendo, alguien no había sacado la basura cuando debía.
Se permitió entonces abrir los ojos, vio que estaba en un
lugar que le era desconocido, sentía que algo la cubría y no le permitía ver,
la confusión se apodero de ella y en su interior se lamentaba de haberse
dormido, no lo observe esta noche, y se culpó.
El camión se basura sonaba muy fuerte, nunca lo había escuchado
tan cerca, las voces de los recolectores le sonaban encima.
Un hombre desde la
vereda del frente miraba a los basureros hacer su trabajo.
De pronto sintió que la movían bruscamente, que la ponían de
cabeza, de haber tenido lágrimas habría llorado, nunca habían sido tan rudos
con ella.
-
Como nueva, dijo una voz familiar, entonces cuidadosamente
le quito la sabana que la envolvía,
observo al hombre que conocía, le veía ojeroso y cansado, como cuando trabajaba
toda la noche y miro un cuarto luminoso que le era desconocido.
Él la miraba analítico y
finalmente sonrió, ahí estas le susurro, mientras acarició un frio rostro en el
que se observaban diminutas grietas que indicaban una extenuante reconstrucción.
Volvió a sentarse a su repisa a
observar y observo.
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