Me dijiste que te ibas, y quise acompañarte, me dijiste quédate, y lo intente, por Dios que lo intente, pero cuando me dijeron que te vieron, que habías cambiado tu nombre, que ahora buscabas a otra, no me pude aguantar y me aparecí a tu lado, entonces te enojaste, me gritaste y me dijiste que dejara de estar en todos lados, te miré confundida ¿Qué pasa amor. Me ves en otros lados?, no será que su alegría y su inocencia, te recuerdan a mí, a lo que era?
Me miraste furioso y me dijiste quédate quieta, no te muevas, que nadie te vea ni sepa que existes y así lo hice, estaba tan feliz, estaba donde quería, a tu lado, no me importaba nada más.
Tu pintabas tus cuadros, enamorabas doncellas, yo era tu sombra, cuando nadie te veía me hablabas, cuando nadie miraba me pintabas, cuando nadie lo imaginaba a tu manera me amabas.
Como insistí me dejaste manifestarme, así me escuchabas a veces en una niña que apreciara tu obra, que dijera lo hermoso que pintabas. Después de todo esas no aprecian tus cuadros como lo hago yo, ellas no te ven llorar con cada pincelada y no sabes que ese rojo con el que pintas sus labios sonrientes en cada retrato, es preparado con gotas de tu sangre. Aunque siempre me he preguntado de donde sacas ese rosado con el que coloreas sus mejillas
Al final recordaste que te gustaba oírme y me diste permiso para materializarme, pero dude, fuiste muy claro al decir que no querías volver a verme, te lo pregunte 4 veces, 4 veces me dijiste hazlo, pero como no quería errores ni confusiones, te pedí que me dieras un nuevo nombre y me lo diste, el más hermoso que jamás he tenido, para que no me confundieras, fui de nuevo como me recordabas, con los cabellos negros que tanto te gustaban.
Un día mi miraste y pusiste tus manos en mi piel, quiero pintarte de nuevo me dijiste y mi corazón se aceleró, viste que mi cuerpo era una sombra de lo que fue y me sonreíste, espera aquí dijiste, un momento nada mas, necesito preparar pintura y en esto tu no me puedes ayudar.
Espere sonriente junto a tu atril, a los pocos minutos llegó otra, que me miraba con terror, pero te dije que ella no te amaba como lo hago yo, la muy ingrata vio la luz y se fue.
Y ahora aquí estamos los dos, mi me hablas mientras coloreas mis mejillas y me cuentas, que nuevamente nos tendremos que marchar.
A.P
Muchas gracias por leer y por dejarme tan agradable comentario. Me alegro que te gustara.
ResponderEliminarBesitos.