Un sorpresivo intento de irrupción en Hogwarts tenía a dos aurores en la enfermería del colegio, un grupo de hombres no identificados, trato de irrumpir en los lindeles exteriores del bosque prohibido y si bien las heridas de Patrick, uno de los aurores, no eran mortales, si requerían atención urgente.
- Charlie – dijo con voz urgente- Isabella, la otra auror.
El ex criador de dragones sacó su varita y se puso a recitar extraños hechizos en una lengua que Madame Pomfrey identificó como Rumano, la herida dejó de sangrar, pero Patrick comenzó a quejarse y finalmente perdió el sentido.
- Es efectiva, pero un poco fuerte - dijo Charlie mirando tiernamente a Isabella que en ese momento le lanzaba innumerables reproches con la mirada.
Llevaron al auror a una cama de la enfermería. Apenas lo instalaron Isabella comenzó a borrar la cicatriz.
- ¿Cómo está?- la inconfundible voz de Harry Potter, Jefe de Aurores, resonaba al final del pasillo.
- Bien - respondió secamente Isabella- pero ¿quién hizo esto?
Poco a poco, fueron llegando algunos aurores y otros viejos conocidos entre ellos, Ron y Hermione Weasley y Neville.
Y así sin más en la enfermería daba comienzo una nueva reunión de la Orden.
- Tal como esperábamos- dijo Harry - intentaron atacar el colegio.
- Fue un ataque selectivo, aunque eran varios no todos tenían intenciones de entrar- Bill desde la puerta hacía su primer reporte.
- Creo que han aprendido su lección, un colegio llenos de magos y con las defensas que este tiene no será nunca un buen lugar para atacar a gran escala, no pudo Voldemort con gigantes, menos podrán ellos- Hermione se escuchaba muy segura, sus palabras, como siempre, tranquilizaron a Harry y a los demás.
- Sin embargo, quedó comprobado que un ataque localizado es posible, por lo que esperamos más intentos de ingresar, y tememos que algunos estudiantes pertenezcan a grupos oscuros y los ayuden de manera interna.
- Listo – dijo Isabella, causando que todos se volvieran a mirarla- ¡Enervate!
Y apuntando con su varita el pecho Patrick comenzó a despertarlo.
- El reporte – dijo secamente Harry
Ginny no lo podía creer, él acababa de volver en sí y le pedían un reporte, sin embargo, se sorprendió mas al escuchar que este como si nada comenzó a explicar que dos sujetos trataron de entrar abriendo una grieta en el escudo pero no contaron con la vegetación puesta por Neville,
-Uno murió envenenado, el otro fue un poco más complicado, creo que me desconcentré, dijo mirando su costado.
Bien, tenemos que ir a interrogar a los prisioneros - dijo el jefe de los Aurores - Charlie, Hagrid necesita ayuda, hubo algunas criaturas heridas en bosque.
- ¿Y por qué no lo dijiste antes?- el musculoso pelirrojo se paró furioso como si le hubiesen dicho que su propio hijo había sido herido en combate y salió de la habitación como si invadieran el colegio.
- Nos vamos - dijeron los aurores y demás miembros de la Orden, salieron en silencio dejando solos a Patrick y las recientemente cuñadas, Ginebra Weasley e Isabella Andrevitch.
- Ya puedes quejarte- dijo Isabella riéndose.
- ¡Mierda!- dijo Patrick- ¿me curó Charlie?
-Sí, Desmaio- y un rayo de luz roja impactó en el auror.
-¿qué haces? – gritó escandalizada Ginny.
- Créeme él lo prefiere así, Charlie, tu hermano, es un excelente sanador, pero cura heridas con hechizos que generalmente se usan para curar dragones, es muy doloroso.
Las dos mujeres se miraron por primera vez en muchos años, mil preguntas venían a la mente de Ginny, pero no encontraban la manera de hacerlas, Hacia mucho tiempo habían sido las mejores amigas, pero luego Isabella desapareció del colegio y ahora aparecía 19 años después como la esposa de Charlie y era su cuñada.
- ¿Por dónde quieres empezar?- dijo sin rodeos Isabella, mirando fríamente a su cuñada.
- ¿Los mortifagos, te buscaban por qué te confundían conmigo?- preguntó tímidamente. Esta duda, la había carcomido por años y ahora por fin podría saber lo que siempre quiso.
- No - fue simplemente la respuesta de Isabella.
Luego tras mirar los ojos de su cuñada supo que su respuesta no sería suficiente, no es que no lo supiera en realidad, es que de verdad le incomodaba hablar sobre estos temas.
- Aunque te cueste creerlo, no tiene nada que ver contigo, la verdad nunca tuve muy claro que querían conmigo, como entenderás, no me detuve a preguntar. Pero averigüe que venían por mí, porque supieron que me comunicaba con algunos miembros de la Orden del Fénix. Isabella dijo esto de la manera que lo había ensayado, sabía bien que esta conversación se daría algún día, pero esperaba que con esto bastara.
- ¿Fue por qué estabas enamorada de Bill?- preguntó Ginny mirando seria a la que fuera su mejor amiga en la época de colegio.
- Nunca he estado enamorada de Bill, no sé por qué piensas eso, pero… ¿nunca te extrañó que me casará con tú otro hermano?
- La verdad sí, pero pensé que te habías rendido. Rápidamente la pelirroja se arrepintió de haber dicho esto después de ver los ojos de su cuñada.
- Supongo que nunca me escuchaste mucho- dijo triste Isabella- verás, conocí a Charlie cuando estaba en primer año, un amigo mío llamado Collin me pidió seguir a Harry, yo lo vi con Hagrid y lo seguí, caminaron un rato por el bosque y entonces vi los dragones que se utilizarían para las pruebas del Torneo de los 3 magos, uno de ellos me llamó demasiado la atención, no se veía tan terrible y quise tocarlo, por lo que me subí a su jaula, pero me caí, y cuando pensé que moriría, apareció Charlie, me tomó en sus brazos y me sacó de ahí, luego comenzó a retarme, pero yo solo tenía ojos para la mano que se quemo por mi culpa.
- Pero te vi hablando con Bill, muchas veces - insistió Ginny- e incluso una vez que me confundió contigo,… él me dijo que nos viéramos en el lago.
- Gracias por darme el recado- dijo riéndose Isabella.
Ginny más seria y centrada le hizo saber a su cuñada que el tiempo de conversar había llegado y que no habría forma de evitarlo esta vez, Isabella por otro lado, pensaba que tal vez había llegado el momento de que su mejor amiga supiera porque se había ido y dejara de sentirse culpable.
- Lo seguí por todas partes preguntándole por su hermano, quería verlo, pero él se burlaba de Charlie porque yo era demasiado pequeña, sin embargo, logré averiguar muchas cosas sobre él. Le pedí que nos escribiéramos y accedió, así que a veces Bill me traía las cartas de su hermano.
Ginny Weasley observaba a su cuñada, ni siquiera sabía que había tenido una relación de años por correspondencia con su hermano y pensaba en cuanto más no sabría.
Isabella, leyendo su mente continúo con el relato.
- No eres la única que tiene un talento especial de nacimiento, ya debes saber lo que es la Oclumancia- Al decir esto una sonrisa leve apareció en sus ojos, Ginny, ahora podía recordar como su amiga le adivinaba las ideas cuando niñas, y le decía a ella lo que sus profesores pensaban, sobre todo cuando querían pedir permiso para ir a algún lugar.
- ¿Qué es exactamente lo que puedes hacer? - preguntó de manera firme, mostrando por primera vez frente a su amiga el carácter que había forjado durante todos estos años como capitana en las grandes ligas de quiddich.
Isabella comenzó a recordar.
Estaba en su primera clase de pociones cuando el profesor Snape la quedó mirando fijamente, una mirada de desprecio que a ella le molestó, y sin dudarlo ni un segundo, hizo contacto con esos fríos ojos negros, pero su irrupción no paso desapercibida al docente, simplemente lo había tomado por sorpresa:
- ESO NO SE HACE- le dijo jalándola por un brazo.
- No te alteres Quejicus - respondió desafiante.
Ese incidente le valió un pase directo a la oficina del director. Aquí vió por primera vez de cerca esos ojos azules detrás de lentes en forma de media luna y sintió su escaneo.
- Tienes un don muy especial, y tú ya sabes que lo tienes- dijo con una voz suave y tranquila, Isabella ciertamente esperaba otra clase de reacción de parte del director, sobre todo por cómo reaccionó el profesor.
- Debe ser castigada, ella no puede simplemente… entrar… así nada más…
- Severus - lo llamó el Director - Está bien, y ahora Severus, déjanos por favor -
A regañadientes, el profesor de pociones abandonó la habitación, no sin antes dar una última mirada de odio y desprecio a la alumna que lo miraba marcharse con igual gesto.
- Tu don, mi niña, no es común, aunque no se sabe ciertamente cuanta gente puede hacer lo que tú, debo decir que bien usado puede resultar muy útil, sin embargo, es poco común ver personas tan jóvenes con este nivel de Legetimancia, Dumbledore decía esto sintiendo como la niña sin el menor respeto revisaba cuantos recuerdos encontraba a su paso.
Sonriendo le cerró el paso, lo que hizo que la joven se tambaleara en su silla y se concentrara en lo que decía el director.
- Verás, dijo de nuevo, aquí estas para aprender, y si usas tu don como lo has hecho hoy, no aprenderás, pues ya veo que estas acostumbrada a buscar respuestas por “tus propios medios”.
- Isabella por primera vez se sonrojaba.
- Hay un riesgo en lo que haces, le replicó el director, y haciendo contacto con sus ojos procedió a mostrarle todos los recuerdos que le había sacado mientras ella deambulaba en su mente.
- Oh, ya veo- contesto consternada por primera vez la niña.
- Ahora, te explicaré lo que haremos, tomaras clases de oclumancia, son para evitar que otros entren a tu mente, y si, Severus será tu profesor.
Isabella sabía ahora que Dumbledore tenía su mismo don, podía leer la mente de las personas con solo mirarlas, antes de irse, miró al director por última vez con una última pregunta en mente, a lo que él respondió al instante,
- No, leer lo que la gente piensa con solo tocarlos no es nada común, y ciertamente no creo que sea algo bueno, te hará sentirte sola.
- Eso ya lo sé, dijo Isabella con los ojos tristes, mi padre no me quiere, él solo piensa en mi hermana.
El director suspiro hondo y luego trató de hacerle a entender a la pequeña que lo que ella percibía era solo parte de la realidad, con los años Isabella lo comprendería, pero muchas cosas más tendrían que ocurrir, antes de que ella dejara de sentir que todos la abandonaban.
Este don ciertamente fue útil durante su primer año, ya que pese a las recomendaciones del director, constantemente lo utilizaba en clases, solo la clase de pociones resultaba más difícil, pues el profesor era excelente en oclumancia, cosa que ella también había aprendido gracias a él y había aprendido a usarlo sobre todo en su presencia, sin embargo, lo que profesor no sabía era que la chica también podía leer la mente por medio del tacto. Estas clases eran una guerra entre ella y profesor, guerra en la que constantemente perdía puntos y se ganaba castigos.
Sin embargo, esto no fue del todo malo, ya que en ellos conoció a los hermanos Creevey, castigados por apoyar a Potter en el Torneo de los Tres Magos, eran muy simpáticos y honestos por lo que se llevaron de maravillas, además Colin no era nada feo, ambos eran fanáticos de Harry Potter, lo seguían y mantenían al día una bitácora sobre sus actividades, cuando salió su nombre del cáliz de fuego, ellos estaban extasiados.
A Isabella la verdad le daba un poco lo mismo, claro que como toda hija de familia de magos había escuchado hablar de él, al conocerlo le parecía un chico muy normal.
Sin embargo cuando la fecha de la primera prueba se acercaba, Colin y su hermano Dennis le habían suplicado tan desesperadamente que los ayudara a seguir a Harry Potter que cuando leyó en la mente del héroe de sus amigos que pensaba en salir a ver Hagrid, no lo dudo y comenzó a seguirlo.
Lo que vio ese día, o más bien lo que vivió, cambio su vida para siempre.
Llevaban cerca de 20 minutos caminado por el bosque prohibido, cuando escuchó los primeros sonidos que la aterrorizaron, fue muy difícil no ser vista, sin embargo los dragones fueron una increíble distracción.
Era la primera vez en su vida que veía una criatura mágica tan grande, en clase con Hagrid veían gusarapos del río, y estos eran… dragones de verdad.
Sin siquiera pensarlo caminó hacia ellos, observando un hermoso Galés Verde, como pudo trepó a su jaula, a lo lejos un Cola Cuerno Húngaro provocaba gran escándalo atrayendo la atención de los cuidadores, ella ya estaba sobre la jaula, la verdad preguntándose para qué demonios se había subido, cuando la bestia notó su presencia, una ráfaga de fuego pasó peligrosamente cerca, cuando su puntiaguda cola golpeó la superficie donde ella estaba parada, nunca supo si gritó o no, solo sintió que caía y luego unos fuertes brazos sujetándola.
- No debes estar aquí, dijo un hombre secamente- te asusto mi niñita hermosa. Tranquila no te hará daño.
- Un poco - contestó sonriente- solo para darse cuenta de que en realidad no le hablaban a ella, el joven le hablaba al dragón.
- Medio indignada y ciertamente herida en su orgullo, se dispuso a marcharse cuando vio que la mano del joven estaba herida, estiró la suya para envolvérsela, y lo tocó, en ese momento una ráfaga de pensamientos llegaron a su mente, cuestionamientos sobre el estrés del animal, lo injusto de la jaula, las horas de viaje, la comida, lo mal que se sentiría si le quitaban un huevo, esto la impresionó a sobre manera, nunca había conocido a alguien que se emocionara tanto con una bestia.
- Sabes, le dijo en tono sarcástico la niña, no creo que se haya asustado, pero si fue así lo siento.
Miró los profundos ojos castaños, su piel cubierta de pecas, tantas que parecía moreno y se sumergió en sus pensamientos buscando la manera de molestarlo, recorrió su vida escolar, lo vio como capitán del equipo de Quidditch, como prefecto, como cuidador de dragones, y no encontró ni un mal sentimiento, ni siquiera cuando su novia terminó con él, no había nada malo a la vista, esto la sorprendió, nunca había conocido a alguien a quien no pudiera encontrarle sentimientos negativos.
Él la miraba sorprendido, sabía que no era feo, pero no entendía que le pasaba a la chica, de repente dijo- el dragón debió afectarte, y tomándola en sus brazos la llevó a la enfermería.
Fue muy amable con ella, y hasta vino a verla al otro día, pidiendo no revelar nada sobre la prueba.
- No hay problema- solo he hablado con tu hermana y no me cree ...
Charlie le habló de su familia, de todos sus hermanos, mientras Isabella observaba divertida los recuerdos de él a media que iban apareciendo en la mente del hombre, mas de alguna vez se sorprendió pensando en él o yendo a buscarlo para preguntarle cualquier idiotez, tras la prueba de los dragones, Charlie se despidió y se fue. - Lastima, me caía bien - pensó para sí misma. Luego comenzó a ver todo más gris, a su alrededor todos parecían mentir, engañar y no ser auténticos, mas de alguna vez se sorprendió mirando los ojos de Ginebra Weasley, era la que más se parecía a Charlie de todos sus hermanos, aunque los gemelos tenían un aire cuando sonreían. Un día mientras observaba a Ginny esta no aguanto más y explotó:
-¿Por qué demonios me miras tanto?- gritó la pelirroja.
- Me recuerdas a alguien- dijo simplemente Isabella y una mirada triste apareció en su rostro.
Ginny, que sufría también por amor se acerco a ella y la abrazó, Isabella pudo darse cuenta que la chica era tan sincera como su hermano, pero que al igual que ella sufría por un amor que consideraba imposible.
-¿Te enamoraste de uno de mis hermanos? - preguntó con sonrisa triste, la novata solo asintió sorprendiéndose del movimiento de su propia cabeza, en ese momento ya no le quedaron dudas, se estaba enamorando de Charlie Weasley, pero también sabía, que ella no significaba nada para él, muchas chicas, como Ginny suponían que no eran correspondidas, pero ella tenía la certeza de que a él solo le interesaban los dragones.
A partir de ese momento su amistad con Ginny creció, claro que la pelirroja pensaba que estaba enamorada de Ron, por eso para el baile, le había dicho que lo invitara, fue ahí cuando Bell, como había comenzado a llamarla, la sacó de su error.
- No es Ron el que me gusta- él tiene ojos azules.
- Ginny miró más triste aun a su nueva amiga - los gemelos son casi inalcanzables, son demasiado mayores. Le explicó.
- George no opina igual, para él el amor no tiene edad, contesto taciturna Isabella.
Ginny ahora se daba cuenta de que su amiga era la única que nunca los había confundido, cosa que exasperaba a Fred, él que le había pedido a Ginny que averiguara como lo hacía.
Ginny había conversado sobre las diferencias entre los gemelos con ella, y siempre obtenía la misma respuesta, no sienten lo mismo y piensan diferente.
Ahora sin embargo pensaba que todo se debía a que estaba enamorada de uno de ellos. Isabella leyendo su mente simplemente dijo:
- Es tu otro hermano de ojos cafés. Y comenzó a llorar.
- Fred, es bueno un poco ya sabes, superficial- decía Ginny tratando de consolarla.
- El otro, dijo Isabella llorando más.
- Yo solo tengo dos hermanos con ojos como los míos y uno con ojos azules.
- No- respondió automáticamente Isabella- Tres con ojos cafés y dos con ojos azules, respondió mientras miraba la nieve caer afuera de la ventana.
- ¡Estás loca!- fue la respuesta de Ginny, el tiene como 20 años y tú 11 y… y…y él está en Rumania y ….. y no lo conoces- dijo finalmente.
- Si lo conozco, fue su respuesta para luego salir corriendo a todo llorar.
Ginny le escribió una carta a su hermano reclamándole por jugar con los sentimientos de una niña pequeña, y este en respuesta le escribió una carta de disculpas a Isabella, así comenzó una relación por correspondencia que duraría varios años.
Isabella a diferencia de muchos sangre pura, se maneja muy bien en el mundo muggle, sabía de computadores y e-mails, usaba el teléfono y a veces le gustaba ver televisión, este interés suyo le permitió conocer los medios de transportes que generalmente los magos no conocen como los aviones y autobuses. Fue así como en sus vacaciones de final de curso viajó desde Escocia, lugar donde vivía con su padre a Londres sin que su familia supiera, había averiguado por medio de Ginny que sus dos hermanos mayores habían vuelto, dar con Charlie fue un problema. Debió enviar muchas lechuzas a Ginny para poder dar con la casa donde se estaban quedando, una vieja plaza frente a una calle llamada Grimmauld Place fue el lugar donde se sentó a esperar, veía su lechuza desaparecer frente a sus ojos, así que supuso que debía tratarse de un lugar protegido con el encantamiento Fidelio, su padre hacía muchos años había puesto uno en su casa para que no fueran a descubrir a su hermana mientras ésta no controlara sus poderes de metamorfo, y nunca podían llevar amigos.
Ya perdía la paciencia cuando vio aparecer a hombre que reconoció, Bill Weasley entraba a la casa, luego lo vio salir con una mujer a la rápidamente identificó como metamorfo, ella se había transformado en una abuelita, esto era lo que Isabella estaba esperando, no podía ser mejor, se acercó sonriente y se ofreció a ayudar a la abuelita a cruzar la calle, el sólo contacto con su piel la hizo obtener más información de lo que hubiera querido, ciertamente ella no era muy cautelosa, pensó Bell, rápidamente busco información y la encontró, supo que ella había sido novia de su amado en el colegio, y también donde encontrarlo.
Charlie casi muere cuando la vio, sabía que no podía ser casualidad, si bien no estaba interesado en las mujeres por ahora, no era idiota y sabia que ella andaba tras él, como frecuentemente su hermano mayor se lo enrostraba. La tomó con fuerza para interrogarla, ella le explicó como había hecho para encontrarlo y de paso le explicó sobre su habilidad. Él la miró sorprendido y le preguntó:
-Entonces, sabes lo que siento, ¿verdad? - dijo esto mirando fijamente a sus ojos, mostrando sus sentimientos sin necesidad de que le leyera en ellos usando algún poder.
- No me voy a rendir- le dijo ella sonriendo tristemente y bajando la mirada al suelo. Charlie la observo detenidamente un momento, ciertamente había crecido mucho en un año, ya no era tan … niña, pensó, pero riéndose de sí mismo, decidió que lo mejor era acompañarla a tomar un traslador que la llevara a casa.
Mientras caminaban juntos ella lo tomó de la mano, entre la emoción por estar por con él de la mano, no pudo impedir que el miedo entrara, comprendió la gravedad de lo que ocurría, vio los esfuerzos que hacían Charlie y otros por reunir información y partidarios para la Orden. Antes de despedirse ella le dijo que quería unirse a la Orden y ayudarlos, él le sonrió tiernamente y le beso la frente, ahí supo que venía escuchando esto de sus hermanos casi a diario y escucho también la respuesta.
El verano fue como siempre, vivir en Escocia, caminar entre los arboles del pequeño bosque que rodeaba la casa, y su hermana que por fin había aprendido a controlar su cabello. Por lo que su padre les aviso que ya no volverían aquí en las vacaciones de navidad y que por fin se mudaría a Londres.
Su hermana estaba muy triste, pensaba constantemente en que en este bosque vivieron con su madre, que era su hogar y hasta se atrevió a decirle a su padre que Harry Potter había dicho que el que no debe ser nombrado había vuelto.
Esto sí alarmo a su padre, Isabella lo sintió de inmediato, entro en pánico pensando en seguir ahí encerrada junto a su hermana, por lo que le sugirió a su padre llamar a su amigo Cornelius Fudge, Ministro de Magia, ella sabía bien por lo que había leído en la mente de Charlie que el ministro no estaba reconociendo la vuelta de Voldemort, y tras esa llamada en la que escuchó como su padre se burlaba del chico que vivió y de los locos seguidores de Dumbledore quedo claro que vivirían en un apartamento en el centro de la ciudad, cerca del ministerio.
Durante su segundo año Isabella venía con una sola idea en mente, debía aprender rápido ya que la lucha estaba cerca y quería con todas sus fuerzas unirse a la Orden de Fénix, ya había tenido oportunidad de ver la mente de Charlie y sabía que necesitaban mucha ayuda.
Al llegar a King Cross, subió al tren buscando a Ginny, la tocó y supo de inmediato que ellos tenían menos información de la Orden que ella, pensó en decirles lo que sabía pero al ver las preocupaciones de todos, decidió que lo mejor era no decirle nada a nadie.
La desagradable sorpresa que se llevó al escuchar hablar a la nueva profesora de defensa contra artes oscuras, solo fue superada por las terriblemente aburridas e inútiles clases que esta horrible mujer daba.
Sin embargo, algo bueno salió de todo esto, fue invitada a participar de clases secretas de defensa contra las artes oscuras, el profesor era Harry Potter, por lo que Colin y Dennis estaban vueltos locos, pero nadie más feliz que Ginny, ella por su parte conoció a Patrick, un guapo chico rubio de Ravenclaw, que parecía estar enamorado de su hermana Kassandra, sin embargo eran muchas las cosas que le molestaban de ella, empezando por el hecho de que era una Slytherin y mas inusual aun el que era una metamorfo, pero lo que atrajo la atención de Bell fue el muro que había en su mente con respecto a algo sobre sí mismo que parecía molestarlo y avergonzarlo.
Como frecuentemente había que practicar en parejas, y el interés de ella por practicar era muy grande comenzaron a juntarse para practicar en secreto, estos encuentros se fueron haciendo cada vez más seguidos y violentos, y cuando no practicaban hechizos de defensa investigaban sobre hechizos de ataque, Isabella le explicó a Patrick que así había aprendido Harry para el torneo de los tres magos y eso los motivo a seguir, ambos se volvieron un gran dolor de cabeza para la brigada inquisitorial de Umbridge.
Cuando Harry trato de escapar hacia el ministerio, fue Isabella la que le dijo a Ginny que la brigada tenia a Harry, a Ron, Sam y Hermione detenidos en la oficina de Umbridge. Más tarde cuando ellos se marcharon se quedaron cubriendo su ausencia, aunque siempre se arrepintieron de no haber ido con sus amigos.
Ese fue el año más productivo que había tenido en su vida, nunca más aprendió tanto como en ese curso, exceptuando claro cuando años después ingreso al escuadrón de operaciones especiales que tenían los aurores.
Al año siguiente el Ejercito de Dumbledore se disolvió, fue terrible tener al profesor Snape como profesor de DCAO, esto la llevó a un nuevo nivel de violencia en sus encuentros secretos de práctica con Patrick, él por suerte tenía grandes habilidades para realizar hechizos curativos, los que a veces eran más que necesarios.
En este año, se alejó un poco mas de sus amigos de Gryffindor, exceptuando claro a los hermanos Creevey y a quien era su mejor amigo Patrick, Harry al fin estaba dándose cuenta de que Ginny existía y eso la motivó más que nunca a seguir intentando tener algo con Charlie, a veces era frustrante porque sus cartas eran cada vez más distantes, incluso una vez Bill en persona vino a preguntarle si sabía algo de él, ya que la Orden le había perdido el rastro, para ese encuentro se juntaron en el bar cabeza de puerco, cosa que la tenía bastante incómoda, pero ella al menos había recibido una carta hacia pocos días, y aunque estaba fechada de una semana atrás, era menor al tiempo que su hermano llevaba sin noticias, Bill leyó la carta, en ella le hablaba de dragones difíciles y varias quemaduras recibidas, Isabella observó atenta la mirada de Bill, este evitaba a toda costa el contacto visual, estaba claro que estos hermanos se contaban todo, por lo que ella descaradamente le tomó la mano, él sintió la irrupción en su mente y por fin la miró a los ojos.
- Significa que no le ha ido muy bien en reclutar seguidores, y que se ha visto obligado a pelear, y ha sido herido- dijo la joven en respuesta a los pensamientos de su interlocutor.
Fue poco el rato que conversaron, Bill, un hombre desconfiado por naturaleza le explicó que era más seguro comunicarse por medio de pensamientos, ya que estos no podían ser escuchados, así que permanecieron de la mano y mirándose a los ojos; a la vista de todos, una pareja, eso sin duda pensaron Kassandra, Ginny y Patrick, los que sorprendidos de ver a Bell en esa situación se marcharon no sin comentarse entre ellos que no estaban de acuerdo con esa pareja.
El final de curso fue peor de lo que pudo imaginar, con el director asesinado, no solo Hogwarts peligraba, también su amor, pues ahora Charlie tendría más dificultades para reclutar gente y viviría misiones más peligrosas.
Durante los funerales de Dumbledore, Isabella y Charlie se vieron un momento, caminaron cerca del lago tomados de la mano, Bill, que mas de alguna vez había estado tomado igual con ella, había acabado por aceptar que esta niña, como la llamaba, no era como otras, era una mujer atrapada en un cuerpo de niña, aunque ahora, mirándola bien ya no era tan niña, con trece años tenía el cuerpo de una mujer, fácilmente pasaría por de 18.
Charlie una vez más, le decía que no tenía interés romántico en ella.
- Pero tienes interés entonces- preguntó sonriente Isabella.
- Sí, pero no sé… de amigo, más bien es sentido de protección, que sé yo… -dijo muy rojo el hombre.
- Bueno, me tomó tres años, y creo que voy progresando- dijo divertida la chica.
Esa clase de expresiones eran las que le gustaban a Charlie, un optimismo tan marcado, aunque al ver la cara de Patrick, se sentía culpable, mas de una vez durante esa tarde le dijo que se enamorara de ese lindo chico, mas de una vez durante esa misma tarde ella le explicó que el lindo chico estaba enamorado de su hermana, pero era demasiado terco como para reconocerlo.
Se despidió tarde ese día, por lo que Charlie la acompañó hasta la entrada a la sala común. Se estaban despidiendo cuando Ron, Hermione, Sam y Harry venían llegando, Charlie se fue muy rápido pero no lo suficiente como para no ser visto por Ron. Este miró a su compañera a los ojos, preguntándose que había ahí, pero sin darle más vueltas entro, sin embargo, este solo contacto visual le basto a Isabella para saber todo lo que los chicos habían vivido en las últimas horas, y una frase sin lugar a dudas llamo su atención.
- ¿Dónde están los horrocruxes?
Kassandra, su hermana y además gemela, apareció después diciéndole que se marchaban temprano a casa y que irían por chimenea.
Ese verano fue terrible, casi no recibió noticias de Charlie, se vieron una vez en el callejón Diagon a finales de Julio, ahí le contó sobre la boda de su hermano y la invitó a venir, ella estaba extasiada, pero su padre no era de la misma opinión, por lo que no la dejo asistir, ella observó sus pensamientos y notó lo feliz que estaba de que se casará Bill, ahí supo que su hermana le había dicho lo que vio en el Cabeza de Puerco.
Con las nuevas leyes sobre la pureza de sangre que comenzaban a dictarse por parte del nuevo régimen ministerial, su padre comenzó a inquietarse, temía por Kassandra, que quisieran reclutarla, un día durante la cena, ya cansada Isabella de leer una y otra vez los mismos pensamientos explotó.
- ¡ Nadie va a reclutarla y menos la Orden, ellos no reciben niños … tal vez se haga mortífaga, es Slytherin después de todo, aunque no lo creo, ellos tampoco quieren inútiles que solo saben esconderse !- gritó esto en la mesa y corrió a encerrarse a su habitación.
La culpa que sentía era devastadora, ella sabía bien que su hermana había tenido problemas de niña para esconder sus poderes.
Había sido testigo una vez de la clase de reacciones que producen en las personas los magos, ella vio cuando tenían 4 años a unos chicos golpearla hasta dejarla inconsciente, solo porque era rara, accidentalmente Kassandra había cambiado de color de cabello tras estornudar. Los chicos le pidieron que lo hiciera de nuevo y como no pudo lograrlo comenzaron a agredirla, por suerte llegó su padre y se las llevo de ahí.
Isabella sabía que su padre se había visto obligado a esconderla durante todos esos años, y sobre todo sabía que su hermana no era mala, no como Crabbe y Goyle, pero tampoco era una mujer de acción. Sin embargo las lágrimas que su hermana derramaba ahora habían hecho que recordara tantas hermosas aventuras que vivieron juntas cuando eran niñas y soñaban con recibir sus cartas de admisión al colegio en los bosques de pinos de su lejana Escocia.
Pensaba en como disculparse, cuando una lechuza toco su ventana, rápidamente reconoció la majestuosa lechuza parda de Bill, por lo que supo que Charlie aun seguía en Londres. Por medio del pergamino supo detalles de los interrogatorios a los invitados al matrimonio y él le confesaba por primera vez lo agradecido que se sentía de que su padre no la dejara ir. “No hubiera soportado el saber que estabas en peligro”, le decía, la dicha invadió su corazón, olvidando todo que había vivido con su familia, solo releía una y otra vez esas líneas. Y las siguientes: “nos vemos en la estación el 1° de Sep., llega temprano.”
Los días que pasaron se le hicieron eternos, ya no hablaba con su padre y su hermana la evitaba, Kassandra era una gran hechicera, por eso lamentaba lo mal que estaban las cosas, pero recordaba claramente que no se hablaban casi desde primer año, no veía por que empezar a hacerlo ahora.
El 1° de septiembre llegó por fin, ella convenció a su padre ir muy temprano argumentando que con la revisión de pergaminos que acreditaban el estatus de sangre podrían demorarse demasiado, su padre comenzó a mantener largas charlas con Kassandra, pidiéndole que le escribiera a diario, que le informara si alguien le hacía preguntas, que no desobedeciera ninguna orden. Isabella veía el terror en los ojos de su hermana, la pobre tenia tanto miedo a los mortífagos como a los miembros de la Orden, pensaba que en cualquier momento alguien vendría a secuestrarla para obligarla a hacer misiones peligrosas.
- No seas tonta, la Orden del Fénix tiene a Tonks, una auror calificada, ¿para qué te querrían a ti? - respondió Isabella a una pregunta jamás formulada, su padre comenzaba a preguntarse de dónde sacaba su hija la información.
Notando el peligro en lo que había hecho arrastró su baúl con fuerza cuando llegó al vagón. Una mano grande y ancha lo levanto, su rostro se iluminó al ver ese par de ojos castaños que le quitaban el sueño desde 1° año, la reacción de Charlie al verla fue de sorpresa, Isabella había crecido mucho ese verano, ciertamente ya parecía ridículo calificarla de niña, aunque recién cumpliría 14 años.
- Necesito tu ayuda- dijo sin rodeos recordando las especiales habilidades de la chica, mi hermana planea algo para este año, y necesito que la cuides y me mantengas informado. Luego le dio la mano haciéndole saber que Ron no estaría.
- Lo han hecho, fueron por los Horrocruxes, dijo ella en voz alta.
Charlie no lo podía creer, ella sabía en que andaban, Isabella le explicó escuetamente lo que sabía, en realidad no era nada más que eso y como ninguno de los dos sabía que eran exactamente esas cosas, acordaron investigar por separado.
Cerca de las 10:30, ya había más movimiento en la estación, la gente se veía nerviosa y todos estaban apresurados. Charlie se despidió con su característico beso en la frente y se marchó. Al separarse de ella, Patrick se acercó, su humor no podía ser peor, le reprochó un poco el cambio de hermano, pues al igual que Kassandra pensaba que estaba enamorada de Bill, pero Isabella no le dio tiempo a mas, lo arrastró a un vagón vacio y le explicó lo que estaba ocurriendo, pasaron el resto del viaje reuniendo información sobre los compañeros que faltaban, enviando lechuzas para decirles que no se preocuparan y que los ayudarían de alguna manera, y buscando a Ginny, Neville y Luna.
Ni bien llegaron a los carruajes, el Ejército de Dumbledore estaba otra vez armado.
Las clases resultaron terribles, sobre todo por la política de castigos. Isabella y Patrick descubrieron que eran bastante resistentes al dolor, sin duda por sus rudas batallas de entrenamiento personal.
Constantemente se dedicaban a rayar consignas destinadas a dar confianza al alumnado y criticar a las nuevas autoridades, en especial al mortífago asesino del director.
Fue en una clase de estudios Muggle, mientras la profesora, por llamarla de alguna manera, Alecto Carrow se paseaba con su horrible joroba entre los estudiantes, diciendo por enésima vez que los muggles no eran más que basura incapaz de valerse por sí mismos y parásitos opresores, que a Isabella se le escapó un pensamiento que cambiaría su vida para siempre.
- Yo aquí perdiendo el tiempo en esta estupidez de clase, cuando debería estar buscando información sobre los Horrocruxes.”
La profesora sorprendida por término la apunto con su varita y trato de irrumpir en sus pensamientos, como no lo logró aplicó un fuerte Cruxio, que dejó a Isabella inconsciente.
Patrick, la llevó el mismo a enfermería y cuando Isabella le contó lo que habían leído en su mente se vio en la obligación de cuidarla día y noche, por lo que se trasladaron a la habitación de menesteres.
Los profesores Carrow eran de cuidado, Alecto Carrow, una bruja de aspecto robusto y fea impartía estudios muggles, su clase de carácter obligatorio para todos los estudiantes era terrible debido a los fuertes mensajes anti muggle y los castigos físicos que en esa se aplicaban. Mientras que Amycus Carrow, su hermano, un mago igual de jorobado que su hermana y de ojos pequeños, era el encargado de impartir Artes Oscuras.
Ambos profesores eran mortífagos declarados, y pertenecientes al círculo más íntimo a Voldemort y por sobre todo con muchas ansias de poder, soñaban con subir al poder u ocupar una posición de privilegio como Bellatrix o Severus.
Ellos sin duda buscaban una oportunidad y la vieron en Isabella, una bruja de familia noble, sangre limpia muy resistente y hábil. Con esto en mente se dirigieron donde su maestro con una idea.
-¿Por qué creen qué querría una mujer?- dijo Voldemort, en una expresión que viniendo de otra persona podría considerarse divertido, pero al verle los ojos, las dudas no dejaban de acosar a los hermanos.
- Pues verá usted mi Señor, esta chica es muy bella, y de sangre pura y tiene interés por la magia oscura, aunque es una Gryffindor creemos que usted debería considerarla para tener un heredero.
La idea de un heredero era lo que lo molestaba. Él no necesitaba herederos porque estaba más cerca que nadie de la inmortalidad.
Alecto como adivinando los pensamientos de su amo, se anticipo y dijo - existen muchos hechizos y pociones que se pueden realizar solo con nuestra propia sangre, y usted no debe dar sangre para esos menesteres mi señor.
- Veo que no eres tan inútil como pareces - le sonrió complacido su amo – pero dime ¿Por qué ella y no otra?
- Ella busca información sobre Horrocruxes mi Señor- dijo temerosa, escondiéndose tras su hermano Alecto.
Esta información captó la verdaderamente la atención de Voldemort, existía una criatura que pensaba similar a él a esa edad.
- Muy bien, veremos a la muchacha.
Esa misma noche se comunicó con Severus Snape, director de Hogwarts, pidiendo información sobre la joven, además de que se le entregara la información que buscaba.
La profesora Alecto cumplió obedientemente esta orden y a la clase siguiente llamó a Isabella adelante y le entregó un viejo libro. - Esto te puede ayudar en tus intereses - dijo sonriente - esa sola sonrisa aterrorizó a Isabella mas que nada de lo que había vivido hasta ese momento.
En el libro encontró lo que buscaba, comunico rápidamente la información a Charlie y a Patrick, sin embargo este último no tardó en darse cuenta de que algo raro estaba ocurriendo, los profesores eran demasiado atentos con su compañera, la última clase de DCAO, el profesor felicitaba a Kassandra por su naturaleza noble, destacándola, cuando un compañero mencionó a Tonks, alegando que no era sangre pura, la respuesta al comentario fue una práctica de Cruxios, y aunque el profesor insistió en que Isabella atacara en vez de recibir ante la negativa de esta se vio obligado a aplicar la maldición el mismo.
En ese momento, cuando creyó que la chica estaba inconsciente se acercó preocupado a ella tocando su cuello, Isabella irrumpió en los pensamientos del profesor descubriendo que en los planes de estos hermanos estaba en convertirla en una reproductora de la descendencia de Voldemort para acrecentar su influencia dentro del grupo de mortífagos. Asqueada e indignada se levantó, ayudo a Patrick y se marcharon.
Esta noche en el comedor, el mismísimo director se acerco a ella.
- Señorita Andrevitch, ¿cómo se encuentra? - y con su mano tocó tiernamente su frente.
Todos a su alrededor quedaron pasmados, en especial Ginny y Neville que la miraban como si los hubiese traicionado.
En ese contacto Isabella presenció una reunión en la que Voldemort anunciaba que había escogido a una mujer para que tuviera el honor de ser la madre su hijo.
Bellatrix casi enloquece de rabia, revisó no menos de 5 veces los antecedentes llevados por Severus, el estatus de sangre, la participación de su familia en los movimientos pro o anti Voldemort, y no encontrando nada realmente que criticar, sólo se limitó a decir que era demasiado joven y no la veía preparada.
- Mi señor, usted cree que ella sea digna de tal honor - decía histérica.
- Ella tiene algo que no había visto en otra persona, dijo él, serio y aburrido como quien cambia de canal en la televisión, algo que a ti te falta, mi Bella … tiene ambición.
Bellatrix estaba furiosa. Los que estaban a su alrededor sonreían, pero al ver la cara de la mujer el temor se apoderaba de ellos, era claro que ella era tan peligrosa como el mismo señor oscuro.
- Pero tranquilos todos, esta mujer no será mi esposa, y rio con una risa fría y siniestra como quien cuenta el mejor de los chistes, esta sola aclaración calmo a Bellatrix, solo será la madre de mi hijo, por lo que llegará aquí para pasar la navidad, así tendrá oportunidad de apreciar el honor que se le está otorgando.
Isabella no podía creer lo que acaba de ver, pálida miró al director a los ojos. - Debes desaparecer - dijo él en su mente.
Ella rápidamente se volvió a Patrick y desaparecieron. Cuando Isabella dejó de llorar, cerca de tres horas después, ya Neville y Ginny estaban al tanto del problema, por lo que acordaron sacarla directamente en Hogsmeade, el plan original era que Neville se desaparecería de manera conjunta con ella dentro del carruaje, aunque no estaba muy seguro de poder lograrlo y se irían con rumbo a la casa de su abuela.
Pero las cosas se complicaron, la profesora Alecto decidió ir con Isabella en el carruaje y solo la pudo acompañar Patrick quien aun no podía desaparecerse.
Al llegar al tren, Isabella vio a su padre, corrió hacia él, pero vio como este tomaba a su hermana y desaparecía. Decepcionada y al borde de las lagrimas se giró y vio a un grupo de hombres vestidos de negro que avanzaban hacia ella, después sintió un fuerte tirón y a lo lejos vio Neville y Patrick con sus varitas atacado a los hombres, una incómoda sensación de ser jalada desde el ombligo y metida en un tubo, sumado a la asfixia la hicieron cerrar los ojos, para cuando pudo respirar lo primero que notó fue un delicioso olor a tierra mojada, al abrir los ojos se encontró con los ojos castaños de su amor. Patrick le había escrito contándole todo, sin reparos y sin importarle si alguien interceptaba o no la carta, solo quería ayudar a Isabella del funesto destino que le esperaba si era llevada ante Voldemort.
Charlie había recibido la carta el mismo día del regreso en tren, y sin pensarlo dos veces se apareció, aunque le dijeron que podía ser una trampa, que ella le contaría si algo así pasaba, solo le interesaba sacarla y que estuviera a salvo.
Isabella pasó a la clandestinidad tal como lo habían hecho tantos otros hijos de Muggles, Charlie se la llevó con él a Rumania a cuidar dragones, aunque seguía trabajando para la orden.
Las misiones de Charlie más que de reclutar se habían vuelto de investigación, por lo que la habilidad de Isabella resultaba particularmente útil, razón por la que no tardó en ayudarlo y así entrar a la Orden del Fénix.
Obviamente se enteraron de la irrupción de Harry a Gringotts, y decidieron que había llegado el tiempo de volver a Londres.
Isabella sintió un día su galeón caliente y supo que se estaban preparando para defender el colegio, por lo que comunicó la información a Charlie y sus amigos. Rápidamente emprendieron el regreso a Hogwarts.
Entraron cerca del último grupo, Isabella por fin vio a Patrick, él la reconoció aunque cambiada, casi adulta, notó que su vida afuera no había sido fácil.
Pero se sintió feliz de estar junto a su mejor amiga de nuevo y por fin pelear a su lado.
Charlie se fue derecho a los muros exteriores, estaría en el primer grupo de choque, mientras que Isabella y Patrick estarían en el Jardín, el segundo lugar más peligroso.
- Hay que darle tiempo a Harry, le comunicó Isabella a Neville, y organizaron la defensa, a los pocos minutos corrían a tomar posiciones, mientras que su hermana se marchaba con los estudiantes de Slytherin.
La pelea fue muy violenta, afuera no solo se enfrentaron a Mortífagos, contener a las acronántulas fue una tarea titánica y ni hablar de los gigantes, 17 magos entrenadores de dragones hicieron falta para controlar a uno solo.
Isabella supo durante la tregua que su hermana estaba muy herida, pero al acercarse al comedor descubrió con horror a Fred muerto, por lo que corrió en busca de Charlie.
Tras la pelea en el comedor entre Harry y Voldemort y luego de la muerte de este último, los mortífagos huían como ratas, por lo que Charlie e Isabella y otros miembros de la Orden, comandados por Kingsley les daban caza. Esto duró semanas, y solo después de tres días pudieron comer y dormir como se debe, lo bueno del asunto fue que Kingsley se mostró impresionado por el desempeño de Isabella y la invito a unirse a un grupo de caza mayor, cosa que molesto a Charlie quien insistía en que debía volver a terminar su educación y los llevó a una larga discusión, acerca de lo joven que era Isabella, mientras que Kingsley argumentaba que lo que ella había vivido durante sus meses en la clandestinidad la habían hecho crecer y ya nunca encajaría en un colegio normal, le narraba a la joven sobre la vez que Harry y Hermione y Ron se habían enfrentado a los mortífagos, cuando tenían su misma edad.
Finalmente fue Kingsley quien ganó la discusión, Isabella nunca volvió a clases, Charlie, Kingsley y otros aurores fueron sus profesores y se convirtió en auror con solo 15 años, ella resultó ser muy útil en los interrogatorios ya que se había vuelto realmente hábil en quebrantar mentes.
Tres años después, Patrick se uniría al grupo de aurores.
En cuanto su relación con Charlie, no fue más fácil después de la muerte de Voldemort, tardó otros tres años en que él aceptara que sentía algo más que amistad por ella.
En el día de su cumpleaños número 17, Harry insistió en hacerle una fiesta a la joven Auror, invitando a su padre y hermana, pues se había convencido de que el camino que ella estaba eligiendo no era lo mejor para nadie, su dedicación al trabajo era demasiada y ya no era divertida, ese fue el punto decisivo que lo llevó a organizar la sorpresa.
Con ayuda de sus hermanos, Charlie logró que invitaran a todos los amigos de la joven y a algunos aurores, y aunque los que la conocían sabían que a ella sólo le interesaba que estuviera Charlie Weasley.
La fiesta fue un éxito, muchos viejos amigos estaban allí, también Llegaron su padre y su hermana, ambas recordaban la fiesta, después de todo, no cualquiera celebraba sus 17 años en la mansión Black.
Isabella salió al jardín, el ambiente en casa le resultaba abrumador, había demasiada gente, y el empeño de Harry de tener la chimenea encendida por el frío, había vuelto el ambiente casi sofocante. Eso de cumplir años en pleno invierno, siempre le había parecido deprimente y con esta excusa se había acostumbrado a no celebrarlo. A lo lejos observo a Kassandra que estaba haciendo sus bromas con los cambios de color de su cabello, de modo que pensó, que nadie notaría su ausencia. Pero estaba muy equivocada.
Caminaba por la nieve luciendo un hermoso vestido de seda azul, los tacones se enterraban un poco por lo que consideraba seriamente el quitárselos o en defecto volver a la fiesta, pero no quería regresar.
Se quedó contemplando el pequeño lago que se encontraba cerca de la propiedad, y no sintió que alguien se acercaba, hasta que una capa cayó sobre sus hombros. Quiso darse vuelta, pero unas fuertes y callosas manos, que conocía muy bien sujetaban sus hombros.
- ¿Quieres enfermarte, Bell?
- No… yo solo… quise salir un momento -- se maldijo por el balbuceo, y estaba consciente que aquello, en modo alguno, contestaba la pregunta que él había hecho.
- Volvamos adentro, está helando -- dijo él
Pero al girar, los ojos de Charlie Weasley, se clavaron en los suyos. Aquellos ojos castaños, que habían poblado sus sueños durante tanto tiempo, en esos momentos la miraban, y lo hacían de forma muy distinta a como lo habían hecho siempre. Su llameante cabello rojo, que ahora llevaba más largo, se mecía con el viento helado.
Charlie por su parte, había quedado hipnotizado por esos ojos a los que ya se había acostumbrado a mirar y por una vez decidió dejar que todo su ser se manifestara, así fue como sintió que el corazón quería salírsele del pecho. Aquella niña, que ya no lo era tanto, le producía sensaciones que había intentado ignorar por años, pero que finalmente lo habían vencido, derribando cualquier barrera que su mente se empeñara en levantar.
Torpemente sacó de su bolsillo una pequeña caja, y se la entregó,
- Es una tradición cuando uno cumple 17 y esta me hace pensar en ti. El cuidador de dragones dijo esto mirándola con sonrisa melancólica, Isabella veía en su mente muchas imágenes de ambos juntos, se veía cayendo en sus brazos, apareciendo frente a él de sorpresa en cualquier lugar, veía todas sus cartas guardadas cuidadosamente en un cajón
En interior Isabella descubrió una sortija formada por un dragón al que reconoció rápidamente como un Galés verde, que acunaba un diamante. La joven lo miró a los ojos, anegados en lagrimas, pero toda su habilidad sensorial no la habían preparado para lo que sentiría al ver en esos ojos castaños que por fin correspondía sus sentimientos.
Sin poder ni querer evitarlo, deslizó sus grandes manos por el rostro de su niña y con el mismo cuidado que si se tratase de una muñeca de cristal, sus labios descendieron sobre los de ella. El primer contacto de sus labios helados, produjo en ambos una sensación para la que no estaban preparados. Él había besado muchas chicas, pero nunca se había sentido de aquella forma. Mientras que para Isabella, era su primer beso. Desde siempre se había dicho que ningún hombre que no fuese Charlie, tocaría sus labios, y aunque en algún momento pensó que eso no ocurriría, siempre conservó la esperanza y la decisión.
Las manos de Charlie, rodearon la cintura de Isabella, mientras que las de ella se enredaran en esos cabellos de fuego que tanto le gustaban observar. El beso que había comenzado con timidez, y casi con miedo, fue adquiriendo intensidad, y cuando los labios de ella se separaron dándole el silencioso permiso para invadir su boca, su corazón ya lo invadía desde los 11 años, el mundo en un segundo se congelo, el universo detuvo su paso y ese momento fue solo suyo, de ellos, de estos amantes que se esperaron mas allá de la razón. Una de sus manos abandonó la cintura de la chica, y ascendió hasta su cuello, Isabella sentía que el aire le faltaba, pero un éxtasis jamás experimentado se desarrollaba en su interior.
Sin embargo, Charlie no era ningún adolescente inexperto, y rápidamente identificó las señales de alarma que su cuerpo comenzó a enviarle, y casi contra su voluntad, separó sus labios de los de ella. Isabella se sintió abandonada, pero cuando abrió los ojos y se perdió en aquellos ojos que refulgían como le fuego, supo con total seguridad, que nunca más en su vida volvería a estar sola.
En la enfermería la luz comenzaba a iluminar la estancia, Ginny observaba a su cuñada, casi sin creer todo lo que había vivido en sus primeros años, siempre se preguntó cómo fue que le permitieron ser auror con solo 15 años, y por que su padre no pudo impedirlo pese a no estar de acuerdo, ahora al menos, podía descansar de la culpa que había cargado por años al creerse culpable del destino de su cuñada.
Se quedaron mirando fijamente, y por primera vez vieron el parecido físico entre ambas, era un poco obvio si lo pensaban ya que en más de alguna ocasión las habían confundido, pero la verdad era que este parecido generalmente desaparecía al estar juntas.
Mas ahora que Isabella llevaba el pelo castaño, sin embargo, había algo en la forma de reír de ambas, en la energía que emitían que siempre hacia pensar a todos que eran hermanas, cosa que no le ocurría a su Isabella ni con su gemela.
- Bueno, creo que esta amaneciendo, ¿Tus hijos están por entrar a clases?, - preguntó Isabella bostezando- y mi pequeño Dragón ya debe estar próximo a despertar.
Charlie caminaba a toda prisa hacia los Jardines, no le sorprendió ver a sus sobrinos fuera de sus camas, la verdad se hubiera preocupado de no verlos.
- Voy al bosque, interesados- les dijo sin mirarlo.
Fred, Louis, Hugo y Rose sonrieron y salieron tras él.
Caminaron unos tres kilómetros hacia el interior del bosque y descubrieron las primeras señales de batalla, rocas con sangre y un unicornio muerto nunca eran buenos presagios.
Al llegar al claro, observó a Charlie y los chicos tratando de curar un unicornio al que Rose acariciaba e intentaba tranquilizar.
Un hombre Gigante hablaba con centauros, no podía determinar si la conversación iba bien o mal, pero lo que mayor impresión le causo a los aurores fue ver a un verdadero gigante recoger con muchísimo cuidado pequeñas arañas, claro que al mirarlas las de cerca notó que estas criaturas tenían el porte de un perro.
- Será mejor que nos demos prisa dijeron a dúo los James y Albus Potter hablando a sus espaldas, al darse vuelta, Charlie, vio que todos los chicos estaban ahí. Incluso Lily y Hugo que eran los más pequeños del grupo, orgulloso por el valor de sus sobrinos les dio instrucciones y tareas en las que pudieran cooperar.
Curaron a todas las criaturas que pudieron, el más complicado fue el unicornio, aunque Lily y Rose lograron entretenerlo lo suficiente mientras que Molly II aplicaba esencia de díctamo.
Ya casi terminaban cuando Hagrid se acerco a Charlie, tenían un centauro agonizante y necesitaban un bien sanador, trabajó mucho en él, podía sentir los rayos del sol filtrándose entre el follaje de los arboles cuando termino, estaba exhausto pero satisfecho, un centauro oscuro y grande, al que rápidamente identificó como el líder de la manada, le dio las gracias y su permiso para pasear libremente por el bosque.
Mientras que Hagrid y James le palmeaban la espalda.
Mientras volvían al castillo Ted y James le expresaron su deseo a Charlie de entrar a la Orden, este le dijo que se lo diría a Harry y a Kingsley, pero que no podía prometerles nada.
- Descansen, tienes clases dentro de poco, Charlie metió su mano al bolsillo en jugueteo con un objeto cilíndrico, al sacarlo el cascabel de su pequeño, sonriendo agotado, pero feliz se dirigió al despacho de la directora, se reunió junto a Isabella y aplicaron los polvos flu que tornaron las llamas verdes, la primera en entrar fue Isabella y ya Charlie podía escuchar la mágica voz que alegraba sus días, mamá, papá...
Las manos de Charlie, rodearon la cintura de Isabella, mientras que las de ella se enredaran en esos cabellos de fuego que tanto le gustaban observar. El beso que había comenzado con timidez, y casi con miedo, fue adquiriendo intensidad, y cuando los labios de ella se separaron dándole el silencioso permiso para invadir su boca, su corazón ya lo invadía desde los 11 años, el mundo en un segundo se congelo, el universo detuvo su paso y ese momento fue solo suyo, de ellos, de estos amantes que se esperaron mas allá de la razón. Una de sus manos abandonó la cintura de la chica, y ascendió hasta su cuello, Isabella sentía que el aire le faltaba, pero un éxtasis jamás experimentado se desarrollaba en su interior.
Sin embargo, Charlie no era ningún adolescente inexperto, y rápidamente identificó las señales de alarma que su cuerpo comenzó a enviarle, y casi contra su voluntad, separó sus labios de los de ella. Isabella se sintió abandonada, pero cuando abrió los ojos y se perdió en aquellos ojos que refulgían como le fuego, supo con total seguridad, que nunca más en su vida volvería a estar sola.
En la enfermería la luz comenzaba a iluminar la estancia, Ginny observaba a su cuñada, casi sin creer todo lo que había vivido en sus primeros años, siempre se preguntó cómo fue que le permitieron ser auror con solo 15 años, y por que su padre no pudo impedirlo pese a no estar de acuerdo, ahora al menos, podía descansar de la culpa que había cargado por años al creerse culpable del destino de su cuñada.
Se quedaron mirando fijamente, y por primera vez vieron el parecido físico entre ambas, era un poco obvio si lo pensaban ya que en más de alguna ocasión las habían confundido, pero la verdad era que este parecido generalmente desaparecía al estar juntas.
Mas ahora que Isabella llevaba el pelo castaño, sin embargo, había algo en la forma de reír de ambas, en la energía que emitían que siempre hacia pensar a todos que eran hermanas, cosa que no le ocurría a su Isabella ni con su gemela.
- Bueno, creo que esta amaneciendo, ¿Tus hijos están por entrar a clases?, - preguntó Isabella bostezando- y mi pequeño Dragón ya debe estar próximo a despertar.
Charlie caminaba a toda prisa hacia los Jardines, no le sorprendió ver a sus sobrinos fuera de sus camas, la verdad se hubiera preocupado de no verlos.
- Voy al bosque, interesados- les dijo sin mirarlo.
Fred, Louis, Hugo y Rose sonrieron y salieron tras él.
Caminaron unos tres kilómetros hacia el interior del bosque y descubrieron las primeras señales de batalla, rocas con sangre y un unicornio muerto nunca eran buenos presagios.
Al llegar al claro, observó a Charlie y los chicos tratando de curar un unicornio al que Rose acariciaba e intentaba tranquilizar.
Un hombre Gigante hablaba con centauros, no podía determinar si la conversación iba bien o mal, pero lo que mayor impresión le causo a los aurores fue ver a un verdadero gigante recoger con muchísimo cuidado pequeñas arañas, claro que al mirarlas las de cerca notó que estas criaturas tenían el porte de un perro.
- Será mejor que nos demos prisa dijeron a dúo los James y Albus Potter hablando a sus espaldas, al darse vuelta, Charlie, vio que todos los chicos estaban ahí. Incluso Lily y Hugo que eran los más pequeños del grupo, orgulloso por el valor de sus sobrinos les dio instrucciones y tareas en las que pudieran cooperar.
Curaron a todas las criaturas que pudieron, el más complicado fue el unicornio, aunque Lily y Rose lograron entretenerlo lo suficiente mientras que Molly II aplicaba esencia de díctamo.
Ya casi terminaban cuando Hagrid se acerco a Charlie, tenían un centauro agonizante y necesitaban un bien sanador, trabajó mucho en él, podía sentir los rayos del sol filtrándose entre el follaje de los arboles cuando termino, estaba exhausto pero satisfecho, un centauro oscuro y grande, al que rápidamente identificó como el líder de la manada, le dio las gracias y su permiso para pasear libremente por el bosque.
Mientras que Hagrid y James le palmeaban la espalda.
Mientras volvían al castillo Ted y James le expresaron su deseo a Charlie de entrar a la Orden, este le dijo que se lo diría a Harry y a Kingsley, pero que no podía prometerles nada.
- Descansen, tienes clases dentro de poco, Charlie metió su mano al bolsillo en jugueteo con un objeto cilíndrico, al sacarlo el cascabel de su pequeño, sonriendo agotado, pero feliz se dirigió al despacho de la directora, se reunió junto a Isabella y aplicaron los polvos flu que tornaron las llamas verdes, la primera en entrar fue Isabella y ya Charlie podía escuchar la mágica voz que alegraba sus días, mamá, papá...