domingo, 2 de octubre de 2011

Cual Penelope...

Relegada, abandonada, olvidada
espero aquí tu regreso
Mirando desde la ensenada.
cargando con este gran peso.

Las olas golpean contante
este abismo a mis pies,
susurrándome pacientes
¡no te pierdas niña, se fiel!

Mi mente teje palabras,
de mis dedos salen letras
historias de amor soñadas
que alivianan la soledad.

La marea te traerá de vuelta?
O será inútil la cruel espera.
Mi amor es un gran peso,
un dolor que me desespera.

Ilusiones, momentos, sueños.
Que a fin de cuentas
Solo te tienen a ti por dueño
Ilusiones, momentos y sueños.

Mi alma en eterna espera
Paciente, amante, sueña.
Atada otra vez a la condena
De un amor que no prospera.

Una vida, ya van dos,
de dolor y sin sabor.
Quizás la próxima vez
lo que venga sea mejor.

Pero la paciencia se hizo carne,
y en mi corazón se enraizó,
y no me deja claudicar,
imposible dejar de amar.

Ulices recuerda el camino.
Que te traiga de vuelta el mar,
que tu Penelope te espera,
y nunca te ha dejado de amar.

Suplica silenciosa,
que nadie parece oír.
El día pasa, el sol  se va...
Y yo sigo en el mismo lugar.

El amor, el dolor, la pasión
un  dulce tormento de mi alma
El amor, y la cruel verdad
Esperarte en soledad.

Corazón atado con cadenas.
Clavado al borde de este lugar.
Miró la ensenada una vez más.
Si espero abajo? Qué dirá el mar?

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