Fui un tiempo feliz, como un sueño lejano, envuelto ahora por espesa bruma, un sueño feliz, donde volvía al hogar, donde se estaban mis hermanos y en especial tú, mi guardián, un sueño brumoso de un pasado demasiado lejano para recordar y un futuro demasiado distante para soñar.
Una realidad a la que solo puedo acceder diciéndome "la próxima vez quizás"... renunciando a Dios y aquellas doctrinas tan celosamente enseñadas, después de todo, solo existe el amor y nada mas.
Aprendí a amar en todas las formas que se presentaron, pero nada es para siempre, es cierto que debí escuchar, y disfrutar de lo que había, poco o mucho, bueno o malo, pero mi naturaleza no es así, soy como las olas del mar que se asotan una y mil veces contra la orilla, como una llama que crece en pasión y entrega sin notar que en busca del la purificación de su amor, destruye todo a su paso.
como alguien dijo por ahí, con el especial talento de arruinarlo todo.
Nada es perfecto, somos humanos, es tanta mi imperfección que ya no deseo continuar, qué hacer??
a dónde ir? y esa promesa de la próxima vez... quizás.
(uno de varios borradores que descansan en la bandeja)
No hay comentarios:
Publicar un comentario