Ya lo decía mi madre que ser tan desordenada me traería problemas, que nunca sabia donde estaba nada, que todo lo perdía y que no perdía mi cabeza porque la tenia pegada.
Y no diré que era falso, porque cada vez que tenía que hacer algún trámite importante iba con alguien que tenia la única función de recoger todo lo que mis manitas soltaran, porque sin importar que tan importante fuera, yo iba a soltarlo en algún momento y se perdería en el caótico mundo en el que se vive.
Pero yo nunca estuve del todo de acuerdo en eso del desorden, no es que fuera desordenada, solamente tenía un orden diferente, yo sí sabía dónde estaban mis cosas, generalmente debajo de mi cama, por eso me compre una cama alta para poder buscar mejor y sin agacharme tanto.
Pero ahora me veo obligada a darle la razón a mi madre, porque lo que perdí no lo encontré bajo la cama, tampoco estaba en el mueble de la tele, ni en la mesa del comedor, lugar donde deposito todo lo que traigo a mi casa, busque por todas partes, en la búsqueda encontré tres calcetines, un zapato y hasta el gato, pero no estaba lo que buscaba, lo que perdí esta vez, no sería fácil de encontrar y simplemente imposible de reponer.
Esta vez había superado todos los límites, esta vez me perdí a mi misma.
No estoy segura de cómo sucedió, entre las discusiones del diario vivir con el hombre con el se supone que compartiría mi vida y mi desorden, decidí esconderme, corrí a un mundo de letras y allí me guarde, lo recuerdo bien, una historia sobre una familia, por ahí paseaba, hice amigos y una familia virtual, gente simpática, un refugio, pero de alguna manera mi yo empezó a viajar, a estar más allá que acá… no sé cuando nos separamos, cuando me perdí de vista, en algún momento deje de escucharme, luego ya no me vi, y así sin más, en un bosque de letras y sentimientos yo me perdí a mi misma, una amiga de esta nueva familia me dijo que me ayudaba a buscarme, pero creo que nunca me había visto y si no me vio, como podría reconocerme si me veía por ahí??
Busque un poco más, ya comenzaba a desesperarme, donde estaba??, a veces me llegaban como imágenes de mi yo perdido, bueno después de más de 20 años de estar juntas, alguna conexión debía haber… me veía sola, triste y asustada, estaba perdida por ahí, entre letras bellas, letras solas, letras a veces crueles, letras mías y letras de otras personas, buscando alguna letra que le fuera familiar, alguna letra conocida que le indicara como volver a casa.
Mientras yo desde aquí seguía mi búsqueda, buscaba letras mas seguras para buscar, alguna debía tener la clave, letritas de pan pensé, para que siguiera el camino de regreso a casa… letritas de pan busque, pero no encontré.
Despues reflexione, en que momento me vi por ultima vez??, debía haber un punto para empezar, y camine sobre mis pasos, o sobre mis letras mejor dicho, vi textos lindos, luminosos, simples y divertidos, asi como me gustan, que otros piensen y filosofen , dejo a otros las profundas reflexiones, a mi me gustaba divertirme con las letras, y en esa búsqueda de letras pasadas, encontré donde perdí el rumbo, fue raro, porque a simple vista parecía una carta de amor, pero yo no buscaba en lo que otros me decían, yo buscaba en lo que yo decía, y comencé a ver el camino seguido, las letras mismas donde habia bifurcado el camino.
Eran letras lindas, como gatitos que buscan que les hagan cariños, gatitos pequeños y tiernos a rayas y blancos... pero cada ciertas letras, les caia agua, y los gatitos se corrian un poco mas, hasta que les cayó agua muy fuerte y corrieron en distintas direcciones.
Las cosas podían ser peor?? Ya no me buscaba… miraba el camino y ahora eran tres, por eso no me gustan los gatos, rara vez viene cuando se los llama y estos no tenían ni una intención de volver.
Busque letritas de pescadito y los llame, recorrí sus caminos y los alcance, uno gatito se había vuelto salvaje, aunque le di sus letritas de pescadito no se dejo tocar, ese lo perdí, supongo que era el gatito del juicio, porque me siento más necia desde entonces.
El otro estaba herido, acurrucado en un rincón con una patita muy mal, no sé cómo se le ve la fiebre a los gatos, pero tenía la nariz muy seca, este recibió feliz las letritas de pescadito, también le gusto que le hiciera cariño, creo que estaba ansioso por eso, quería más cariño que letritas, me dio pena verlo así, así que lo tome con cuidado y lo puse a salvo, ahí lo curo de poco para que no le vayan a hacer daño otros gatos o lo alcance algún perro. Sin embargo lo que más le gusta es los ratos que dedico a hacerle cariño, le doy letras de amor, letras de besos, de caricias y letras de sonrisas, su ronroneo me dice que las letras le gustan.
Seguí el ultimo camino que me quedaba y encontré un caos gigantes, desparramo de letras, textos rasgados por todos lados, palabras desplumadas, ideas masticadas, este se había divertido, o defendido quizás, era difícil saber, avance decida hacia él, pisando unas cuantas palabras al pasar, y lo tomé, no huyó, era un gato valiente, me miró y me reconoció, lo observe bien, saben, creo que este gato se peleo con el primero, con el del juicio, a sí… y era gata, lo sé porque las palabras que masticaba eran muy románticas y las mordía con nostalgia, con pena.
Volví con los dos gatos que pude encontrar a la casa, pero no me ayudaban mucho, seguía sin encontrarme, recorrí los caminos, no entendí como pude transitar tanto, entre tantas letras diferentes, confusas, el viaje sin duda duró más de 6 meses, muchas letras se perdieron en el camino, mis letras, seguramente en algún arranque de rabia las había borrado ¿Estaría ahí la clave que me faltaba?, en las letras perdidas.
Mis reflexiones eran interminables, por si las dudas, igual seguía buscando debajo de la cama, a final de cuentas, siempre había encontrado todo lo que buscaba ahí, mi reloj, mi aro perdido, el zapato que nunca encontraba, siempre todo estaba ahí.}
Absorta en mi búsqueda no le sentí llegar, lo sentí cuando se monto en mi, pocas cosas le gustan mas que montarse en mi cuando me ve en el suelo.
Eso y jalarme los cabellos son su deporte preferido, como le explico que me estoy buscando que me deje sola mientras me encuentro, además sin duda el sabe que me perdi, el estuvo a mi lado todo este tiempo, viéndome perderme, viéndome buscarme, viéndome llorar, de amor, de rabia de impotencia.
Lo miré paciente, le sonreí pensaba letritas de juguete para darle, para que se entretuviera y de pronto me vi… ahí estaba yo sonriendo, en esos ojos negros, escondida para que nadie me encontrara, ahí estaba yo en esos pequeños ojitos replicas de los míos que me decían ma…
Bueno, al menos estaba cerca de la cama, y sin importar lo lejos que fuera o lo mal que lo pasara en el viaje de ida y vuelta, por fin me había encontrado, ahora queda aprender de la lección, tomarme bien de la manos, no alejarme mucho de mí misma, tener más cuidado con las letras por donde transito. Y no escribir a extraños, nunca se sabe que intenciones puedan tener las letras desconocidas.
Y lo más importante, no volver a perderme porque esos ojitos clones de los míos no merecen que pierda el tiempo buscándome, cuando podríamos estar jugando, amándonos o simplemente soñando entre nubes de letras.