sábado, 31 de diciembre de 2011

El Año

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Sentada en la cama, te miró resentida, analizó lo que significaste para mí y suspiro volviendo mi mirada hacia la pared contaría mientras con el rabillo del ojo te observaba, sigues aquí… digo en voz audible, y me sonríes altanero, sí, sigo aquí y lo sabes bien, aunque ya me queda poco, también lo sabes.
Maldito engreído, no resisto más y te lanzo toda la caballería  encima, reprochándote los estrados que me causaste, tú me sonríes y me dices… sabes, me alegra saber que me recordaras por mucho tiempo.
Maldito infeliz, es lo único que pienso, mientas tú te vistes de vistes de fiesta, caminas hacia mí con esa sonrisa coqueta de hombre que se sabe el mejor, besas mi frente y me empujas a la cama, desocupas la silla y te sientas frente a mí, vamos cariño, ya pronto no me veras más. Nunca más,  desahógate y saca todo eso que vienes guardando.
Lo miro enojada, me recuesto sobre la cama en una pose, no precisamente de niña de iglesia, te miro sonreír y estirando mi mano para coger uno de los barrotes de mi cama comienzo lentamente a reclamarte por todo aquello que me trajiste, la soledad, la confusión, el miedo, la angustia, el terror, sí que trajiste un paquete completo, una que otra lagrima comienza a rodar por mi mejilla, así de a una porque es más sexi, que llorar desconsoladamente, eso de que se corra el maquillaje no me va, como dicen… más vale muerta que sencilla, me volteo abrazando la almohada, esa pose y la tristeza en mis ojos, con toques de lujuria es la foto que más uso, tu solo sonríes…
Te hablo incansablemente de lo que sentí, hasta de ese deseo de dejar de existir que me invadió tan fuertemente por ahí por julio,- tú no eres así- me dices finalmente, eres fuerte, sé que de todo esto tomaste más, siempre lo haces, tomas sin permiso aquello que no dan, que tomaste de lo que te di.
Te miro silenciosa y sonrió, soy esclava de mis palabras, y mi palabra me ata, no se puede retirar la palabra dicha, por eso es mejor callar.
La forma más rápida de equivocarse es mentir, por eso siempre digo la verdad, a no ser que me pidas mentir.
El amor no se agradece, se corresponde.
:-P Debo cuidar mis espaldas,  la información es un arma poderosa, ahora tengo respaldos, ya no confió como antes.
Disfruta lo que tienes, poco o mucho…  ya luego se verá, carpe diem.
Si no me amo yo primero, nadie lo hará por mí, mi felicidad es mi asunto y no de los demás.
Soy fuerte, más de lo que pensaba, y no necesito de dueños ni amos que gobiernen mi vida,  me basto a mí misma.
Soy especial, y hay quienes lo ven, hay quienes aman, de una forma impensada.
Cuando no queda nada, no hay nada por lo que llorar. Hay un todo
Que conquistar. Cuando estás solo, encontrar un compañero, alguien
Con quien compartir, es encontrar un mundo.
Busco grandezas pequeñas, pero no por ellas menos grandes.
I´m , I can.
Me miraste sonriente, te pusiste de pie y me besaste, sabía que podrías, sin importar lo que te den, siempre tomas, lo mejor, y aún hay más, pero está bien por ahora, yo sonrió y me sonrojo, sé a qué te refieres, pero ese camino aun lo estoy recorriendo, y de momento sólo tengo claro que valgo más de lo que pensaba y que pueden amar por lo que soy y lo que doy, sin pedir más de lo que quiero dar, el amor no es un sacrificio y ya no debo inmolarme por amor, porque ahora recio afecto a manos llenas de una forma que emociona, y de personas que jamás pensé.
También aprendiste a luchar por lo que quieres a no renunciar, no lo olvides, esta vez, no huiste, resististe el golpe y te pusiste de escudo para otros, evitaste daños que sabes que otros no hubieran resistido.
También aprendí que existen diferentes formas de amor y todas ellas hacen bien, amo desinteresadamente, te dije sonriendo, y recibo amor de vuelta.
Te sonreí, me puse de pie y te bese, te amo, crees que te volveré a ver?
NO, dijiste serió, solo soy un año, el treinta y uno a las doce, yo dejaré de existir y un nuevo año me reemplazará, sonreíste con un dejo de tristeza, una lagrima también rodo por tu mejilla, no me gusta verte llorar, me gustas altanero, engreído y caprichoso, te dijo mientras recojo esa lagrima con mi índice y la bebo… sonríes y recorres mis labios con tus dedos.
Espero que el que viene, te trate mejor, pero nunca dejes de dar lo mejor de ti, no olvides creer y soñar, aunque la vida se empeñe en demostrarte lo contrario. Y esa frase que me encanta No repetir los errores y aprovechar las virtudes está en nuestra voluntad.
Un último beso, ese con saber a adiós... y esa última mirada, la que damos cuando estamos a punto de seguir. 

sábado, 26 de noviembre de 2011

EL JUICIO


256_e234c13560fd272ce673893c1ed50da9.jpg (256×342)El hombre se presentó solo y sin defensa ante el tribunal,  la corte reunida en pleno lo observaba, miradas acusadoras, condena en cada gesto, si miraba con atención podía ver expresiones de repudio y asco en esos rostros severos, respiro con dificultad, un suspiro ahogado por el miedo, o quizás el peso de ese aire tan denso que lo envolvía.
Transpiraba levente, toco su frente y recogió con el dorso de su mano esas pequeñas gotas que querían escapar de él, era tan culpable, ni siquiera el agua lo quería acompañar esta vez, sonrió al estrado buscando un poco de compasión, pero esos jueces estaban demasiado informados de sus crímenes, conocía cada acción realizada, no había forma de que le devolvieran un gesto que lo tranquilizara.
-          Su abogado defensor- , la voz severa del juez y otra vez esa mirada de desprecio que tanto le dolía, no era el hecho de ser juzgado en sí, lo que lo tenía nervioso, él se sabía culpable, era el tener que pasar por este absurdo juicio que ya sabía perdido.
-          No, no, nnn  tengooo  abogado defensor, dijo nervioso, como se odiaba a sí mismo cuando perdia la voz. Mientras un audible susurro quebró el silencio de la sala- quien querria defender a este, y una risa, escuchó y no pudo estar mas de acuerdo, quien podía defender a este.
El juicio se desarrollo de una manera dolorosamente lenta, uno a uno el cruel fiscal fue explicando a la audencia sus crímenes, contando las barbaridades que había cometido, una a una le recordaron las lagrimas que sus víctimas derramaron por él, una a una las penas que él desato, el sufrimiento innecesario de otros, que lo amaban sin duda y a quienes traiciono.
Nadie sabe cuando duro este juicio, pero el cada segundo fueron años, su cuerpo se deterioraba, todo su mundo se desmoronaba, y el continuaba ahí, estoico esperando su condena, era lo único que podía hacer…
Finalmente la cruel sentencia, una muerte lenta, muerte dolorosa, muerte en vida… fue condenado a vivir consigo mismo, a vivir permanentemente con este tribunal. Las lagrimas inundaban sus mejillas, sin duda esperaba un poco mas de piedad, una muerte rápida, pero porque abrían de tener piedad, si él no la tuvo con sus víctimas.
Toc, toc, los golpes en la puerta lo sacaron de su autoimpuesto encierro, miro desganado y abrió, de nuevo esta chiquilla boba, ¿qué quieres ahora?, quiero hablar, dijo ella sonriendo, no vez que no hay nada que decir, soy un hombre condenado, y soy culpable de mis crimines, no vez que ya no hay nada aquí, todo a mi alrededor está muerto.
La joven lo miró con copiosas lagrimas corriendo por sus mejillas, - ¿Qué crees que ves? Veo luz dijo ella, eso es lo único que queda, todo lo demás está destruido. La joven lo miró un segundo, visualizando el panorama completo. La verdad es que hacia tanto que estaba sumida en la oscuridad que ahora solo veía la luz y nada mas… a fin de cuentas que mas daba, ambos compartían la misma sentencia el mismo tribunal los había condenado al destierro y la muerte dentro sí mismos, que mas daba,  ambos eran culpables de los mismos crímenes… dañando a victimas similares.
Solo se sentó en silencio, y mientras él se dedicaba a cumplir la sentencia de su tribunal, ella avanzaba silenciosa y nerviosa por los pasillos del mismo tribunal, mientras miradas de desprecio inclemente se fijaban en su ser.

A veces tenemos días grises, que poco a poco se tornan negros, días tristes en los que nos asalta la melancolía, nos consumen los recuerdos y la culpa, ya sea  por crímenes cometidos, por crímenes callados o por crímenes jamás confesados, nos  dejamos arrastrar por esta vorágine, llegando al fondo más oscuro, siendo condenados por el tribunal más cruel, ese que no perdona, ese que sin clemencia condena y no da posibilidad a defensa alguna, ese en el que nosotros mismos somos juez y verdugo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Se enamoró del mar.

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Caminaba errante por senderos desconocidos, sola, como siempre, soledad por ella misma elegida, porque estaba casada de ser contemplada, deseada como un vil trozo de carne, sin que nadie se molestara en ver más allá, sin que nadie esperara nada mas de ella, que solo una risa y un guiño, mucho silencio y sumisión, no estaba vacía, no era solo una cascara, era una mujer con deseos y anhelos, una mujer que soñaba sentirse  viva, amada deseada, no princesa, no reina, solo mujer.


A veces daba largos paseos por la playa, sin notar como de vez en cuando dejaba rodas una que otra perla de sal, al principio solo una, dos o tres, el mar constante bañaba sus pies, a veces mientras lloraba se sentía acompañada, era una idea loca, pero podría jurar que lentamente las olas aceleraban su llegada, de una cada 30 segundos, a 3 cada treinta segundos, pero que locura, si lo sabía bien, el mar es contante, es fuerte, es viril.
Mirando al mar se sentía mujer, se sumergía en sus secretos sentía sus caricias sobre la piel, lo  sentía su dueño, su amo, su don, la sensación de sentir como peligrosamente el vaivén de las olas la llevaban profundo y la sacaban a la superficie la hacía feliz.
Poco a poco fue conociendo a su amor, lo sabía enojado, molesto, a veces cruel, lo sabía tierno, cariñoso, pero misterioso.
Poco a poco asumió que se enamoró del mar y un día sin aviso se dejó llevar… se convirtió en sirena y dejó de soñar, porque todo ahora era real.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Corazón Domesticado.


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Ya pasado algún tiempo desde que le vi por última vez, aun lo veo aunque esté ausente, lo encuentro en el trigo, lo escucho en el viento, fui domesticado, pero lo fui porque yo quise serlo, la domesticación es una cosa demasiado olvidada, como algunas palabras hermosas, bienhallada por ejemplo, una de mis preferidas,  olvidamos las practicas más honestas, las palabras más hermosas, los sueños más puros. Crear lazos es algo que en este tiempo no se estila, el tiempo es escaso, crear lazos implica dedicación, afecto, paciencia, virtudes próximas a perderse como mi palabra preferida, por mucho tiempo anhelé ser domesticado, que las cosas en el mundo dejaran ser de ser simples, necesitar a alguien y ser necesitado, ser único en el mundo a los ojos de alguien y que alguien lo fuera para mí.
-          Por favor domestícame, fue mi suplica, me miró sin comprender, ¿por qué alguien querría ser domesticado si a la larga siempre producirá dolor? y agregó, pero no tengo mucho tiempo, conóceme dije yo, pero solo se conoce lo que se domestica, los hombres ya no tienen tiempo, todo lo compran hecho - ¿Quieres ser mi amigo?, domestícame (si soy un poco insistente, sobre todo con lo que es importante  para mí, y algo en mi interior me decía que este niño sabio lo era). Después de todo aceptó el desafío, al principio se acerco lentamente, y espero, poco a poco me fui acercando yo, sentándome cada día un poco más cerca, hasta que me deje acariciar, envolver y jugué.
Establecer una rutina no es algo fácil, el reunirse siempre a la misma hora es un complejo desafío en estos días, más para un hombre y alguien como yo,  pero aun así se hizo el tiempo y me domesticó.
Recuerdo claramente lo que dijo a las rosas la última vez que lo vi, ahora lo comprendo, una persona que me ve, no nota la diferencia, me ve igual a cientos de otros como yo, y sin embargo yo sé que ÉL podrías reconocerme entre un centenar de hermanos, y yo… yo podría reconocerte entre un centenar de hombres, mi corazón aun se alegra cuando reconoce algo tuyo, tus letras en la arena, o tus ojos en el cielo, o tu cabello en el trigo, pero nada inquieta mas mi corazón que tu voz que viaja libre en el viento.
A veces la necesidad de ti es demasiada y corro por los campos buscándote, solo un par de veces logre verte  a lo lejos, pero de eso también bastante tiempo, hay quienes dicen que te fuiste a donde jamás podré seguirte, pero un corazón domesticado se niega a esa realidad.
Soy un corazón domesticado,  libre y voluntariamente atado por un lazo de amistad, de amor, de respeto, un corazón domesticado paciente en eterna espera, tu presencia me llena, me reconforma y sacia, pero tu ausencia… tu ausencia me inspira, hace que valore y atesore mas cada momento juntos, cada palabra dicha, cada juego inventado, tu ausencia solo es mas de tu presencia, porque tu presencia vive en mi.
Soy un corazón domesticado, que te necesita, te ama, te aguarda y te sueña…un corazón domesticado, libre y voluntariamente a ti entregado.

domingo, 30 de octubre de 2011

Tu rostro es un poema


arbol+pareja[1].jpg (360×359)Quiero que me mires a los ojos
Que me sientas, me respires
Que me acurruques en brazos
Y no me sueltes.

Deja que mis cabellos en tu piel se enraícen  
Que tus dedos en ellos aniden
Que tus besos me asfixien…
Y juntos desbordemos pasión.

Déjame brillar,  como pequeño sol
Recorrer tu piel, con cálido deseo
Que se entibien tus labios al son de mi brillar
Y sientas aquella cálida humedad.

Que este lienzo blanco
Que se ha vuelto nuestra piel
Se llenas de letras y colores…
Gemidos, jadeos y sabores…
 
Quiero recorrer su ser
Desbordar tu placer,
Que me mires a los ojos
Y te veas en ellos...

Que voz cancina susurres
Que ya no habrá nunca más pena,
Te duermas en mis brazos y pienses…
Tu rostro es un poema.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Me gustas...

Me gustas…
Me gustas, por ser quien eres
Me gustas, Por tu experiencia,
Por analítico, por sabio,
Me gustas….
Me gustas, porque eres diferente
Me gustas, porque me ves niña
Me gustas, porque sabes mujer.                          
Y aunque me digas que somos diferentes
Me gustas.
Me gustas hombre inteligente
Diferente a los demás,
Hombre que por experiencia
Aprendió el arte de amar.
Por todo eso, me gustas.

Hoy soy Cordillera

Hoy soy cordillera,
Inhóspita, gigante, indomable,                           
Descúbreme dormida,
Recorre mis laderas.
Desafía mis cumbres,
Inspecciona senderos,
Intrincados y muy secretos,
Viaja a través de mis causes
Y conocerás  misteriosos arroyos
Viajaremos juntos,
Y sentirás ese especial el temblor
Que nace de mis entrañas
Mis volcanes se encienden
Hacen erupción,
Y mi manto nos envuelve,
Ardemos los dos,

Unidos por una sola pasión…


domingo, 16 de octubre de 2011

AMOR



Eterno caminante 
que recorres errante, 
los caminos de mi mente, 
deja de caminar, 
detén tu eterno transitar, 
déjame descansar 
que de tanto pensarte… 
de tanto soñarte… 
de tanto amarte… 
para mi no hallo lugar. 

sábado, 8 de octubre de 2011

Desordenada


Ya lo decía mi madre que ser tan desordenada me traería problemas, que nunca sabia donde estaba nada, que todo lo perdía y que no perdía mi cabeza porque la tenia pegada.
Y no diré que era falso, porque cada vez que tenía que hacer algún trámite importante iba con alguien que tenia la única función de recoger todo lo que mis manitas soltaran, porque sin importar que tan importante fuera, yo iba a soltarlo en algún momento y se perdería en el caótico mundo en el que se vive.
Pero yo nunca estuve del todo de acuerdo en eso del desorden, no es que fuera desordenada, solamente tenía un orden diferente, yo sí sabía dónde estaban mis cosas, generalmente debajo de mi cama, por eso me compre una cama alta para poder buscar mejor y sin agacharme tanto.
Pero ahora me veo obligada a darle la razón a mi madre, porque lo que perdí no lo encontré bajo la cama, tampoco estaba en el mueble de la tele, ni en la mesa del comedor, lugar donde deposito todo lo que traigo a mi casa, busque por todas partes, en la búsqueda encontré tres calcetines, un zapato y hasta el gato, pero no estaba lo que buscaba, lo que perdí esta vez, no sería fácil de encontrar y simplemente imposible de reponer.
Esta vez había superado todos los límites, esta vez me perdí a mi misma.
No estoy segura de cómo sucedió, entre las discusiones del diario vivir con el hombre con el se supone que compartiría mi vida y mi desorden, decidí esconderme, corrí a un mundo de letras y allí me guarde, lo recuerdo bien, una historia sobre una familia, por ahí paseaba, hice amigos y una familia virtual, gente simpática, un refugio, pero de alguna manera mi yo empezó a viajar, a estar más allá que acá… no sé cuando nos separamos, cuando me perdí de vista, en algún momento deje de escucharme, luego ya no me vi, y así sin más, en un bosque de letras y sentimientos yo me perdí a mi misma, una amiga de esta nueva familia me dijo que me ayudaba a buscarme, pero creo que nunca me había visto y si no me vio, como podría reconocerme si me veía por ahí??
Busque un poco más, ya comenzaba a desesperarme, donde estaba??, a veces me llegaban como imágenes de mi yo perdido, bueno después de más de 20 años de estar juntas, alguna conexión debía haber… me veía sola, triste y asustada, estaba perdida por ahí, entre letras bellas, letras solas, letras a veces crueles, letras mías y letras de otras personas, buscando alguna letra que le fuera familiar, alguna letra conocida que le indicara como volver a casa.
Mientras yo desde aquí seguía mi búsqueda, buscaba letras mas seguras para buscar, alguna debía tener la clave, letritas de pan pensé, para que siguiera el camino de regreso a casa… letritas de pan busque, pero no encontré.
Despues reflexione, en que momento me vi por ultima vez??, debía haber un punto para empezar, y camine sobre mis pasos, o sobre mis letras mejor dicho, vi textos lindos, luminosos, simples y divertidos, asi como me gustan, que otros piensen y filosofen , dejo a otros las profundas reflexiones, a mi me gustaba divertirme con las letras, y en esa búsqueda de letras pasadas, encontré donde perdí el rumbo, fue raro, porque a simple vista parecía una carta de amor, pero yo no buscaba en lo que otros me decían, yo buscaba en lo que yo decía, y comencé a ver el camino seguido, las letras mismas donde habia bifurcado el camino.
Eran letras lindas, como gatitos que buscan que les hagan cariños, gatitos pequeños y tiernos a rayas y blancos... pero cada ciertas letras, les caia agua, y los gatitos se corrian un poco mas, hasta que les cayó agua muy fuerte y corrieron en distintas direcciones.
Las cosas podían ser peor?? Ya no me buscaba… miraba el camino y ahora eran tres, por eso no me gustan los gatos, rara vez viene cuando se los llama y estos no tenían ni una intención de volver.
Busque letritas de pescadito y los llame, recorrí sus caminos y los alcance, uno gatito se había vuelto salvaje, aunque le di sus letritas de pescadito no se dejo tocar, ese lo perdí, supongo que era el gatito del juicio, porque me siento más necia desde entonces.
El otro estaba herido, acurrucado en un rincón con una patita muy mal, no sé cómo se le ve la fiebre a los gatos, pero tenía la nariz muy seca, este recibió feliz las letritas de pescadito, también le gusto que le hiciera cariño, creo que estaba ansioso por eso, quería más cariño que letritas, me dio pena verlo así, así que lo tome con cuidado y lo puse a salvo, ahí lo curo de poco para que no le vayan a hacer daño otros gatos o lo alcance algún perro. Sin embargo lo que más le gusta es los ratos que dedico a hacerle cariño, le doy letras de amor, letras de besos, de caricias y letras de sonrisas, su ronroneo me dice que las letras le gustan.
Seguí el ultimo camino que me quedaba y encontré un caos gigantes, desparramo de letras, textos rasgados por todos lados, palabras desplumadas, ideas masticadas, este se había divertido, o defendido quizás, era difícil saber, avance decida hacia él, pisando unas cuantas palabras al pasar, y lo tomé, no huyó, era un gato valiente, me miró y me reconoció, lo observe bien, saben, creo que este gato se peleo con el primero, con el del juicio, a sí… y era gata, lo sé porque las palabras que masticaba eran muy románticas y las mordía con nostalgia, con pena.
Volví con los dos gatos que pude encontrar a la casa, pero no me ayudaban mucho, seguía sin encontrarme, recorrí los caminos, no entendí como pude transitar tanto, entre tantas letras diferentes, confusas, el viaje sin duda duró más de 6 meses, muchas letras se perdieron en el camino, mis letras, seguramente en algún arranque de rabia las había borrado ¿Estaría ahí la clave que me faltaba?, en las letras perdidas.
Mis reflexiones eran interminables, por si las dudas, igual seguía buscando debajo de la cama, a final de cuentas, siempre había encontrado todo lo que buscaba ahí, mi reloj, mi aro perdido, el zapato que nunca encontraba, siempre todo estaba ahí.}
Absorta en mi búsqueda no le sentí llegar, lo sentí cuando se monto en mi, pocas cosas le gustan mas que montarse en mi cuando me ve en el suelo.
Eso y jalarme los cabellos son su deporte preferido, como le explico que me estoy buscando que me deje sola mientras me encuentro, además sin duda el sabe que me perdi, el estuvo  a mi  lado todo este tiempo, viéndome perderme, viéndome buscarme, viéndome llorar, de amor, de rabia de impotencia.
Lo miré paciente, le sonreí pensaba letritas de juguete para darle, para que se entretuviera y de pronto me vi… ahí estaba yo sonriendo, en esos ojos negros, escondida para que nadie me encontrara, ahí estaba yo en esos pequeños ojitos replicas de los míos que me decían ma…
Bueno, al menos estaba cerca de la cama, y sin importar lo lejos que fuera o lo mal que lo pasara en el viaje de ida y vuelta, por fin me había encontrado, ahora queda aprender de la lección, tomarme bien de la manos, no alejarme mucho de mí misma, tener más cuidado con las letras por donde transito. Y no escribir a extraños, nunca se sabe que intenciones puedan tener las letras desconocidas.
Y lo más importante, no volver a perderme porque esos ojitos clones de los míos no merecen que pierda el tiempo buscándome, cuando podríamos estar jugando, amándonos o simplemente soñando entre nubes de letras.

domingo, 2 de octubre de 2011

Cual Penelope...

Relegada, abandonada, olvidada
espero aquí tu regreso
Mirando desde la ensenada.
cargando con este gran peso.

Las olas golpean contante
este abismo a mis pies,
susurrándome pacientes
¡no te pierdas niña, se fiel!

Mi mente teje palabras,
de mis dedos salen letras
historias de amor soñadas
que alivianan la soledad.

La marea te traerá de vuelta?
O será inútil la cruel espera.
Mi amor es un gran peso,
un dolor que me desespera.

Ilusiones, momentos, sueños.
Que a fin de cuentas
Solo te tienen a ti por dueño
Ilusiones, momentos y sueños.

Mi alma en eterna espera
Paciente, amante, sueña.
Atada otra vez a la condena
De un amor que no prospera.

Una vida, ya van dos,
de dolor y sin sabor.
Quizás la próxima vez
lo que venga sea mejor.

Pero la paciencia se hizo carne,
y en mi corazón se enraizó,
y no me deja claudicar,
imposible dejar de amar.

Ulices recuerda el camino.
Que te traiga de vuelta el mar,
que tu Penelope te espera,
y nunca te ha dejado de amar.

Suplica silenciosa,
que nadie parece oír.
El día pasa, el sol  se va...
Y yo sigo en el mismo lugar.

El amor, el dolor, la pasión
un  dulce tormento de mi alma
El amor, y la cruel verdad
Esperarte en soledad.

Corazón atado con cadenas.
Clavado al borde de este lugar.
Miró la ensenada una vez más.
Si espero abajo? Qué dirá el mar?

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mi querido Leonardo.

Mi Leonardo:
Me dijiste que te ibas, y quise acompañarte, me dijiste quédate, y lo intente, por Dios que lo intente, pero cuando me dijeron que te vieron,  que habías cambiado tu nombre, que ahora buscabas a otra, no me pude aguantar y me aparecí a tu lado, entonces te enojaste,  me gritaste y me dijiste que dejara de estar en  todos lados, te miré confundida ¿Qué pasa amor. Me ves en otros lados?, no será que su alegría y su inocencia, te recuerdan a mí, a lo que era?
Me miraste furioso y me dijiste quédate quieta, no te muevas, que nadie te vea ni sepa que existes y así lo hice, estaba tan feliz, estaba donde quería, a tu lado, no me importaba nada más.
Tu pintabas tus cuadros, enamorabas doncellas, yo era tu sombra, cuando nadie te veía me hablabas, cuando nadie miraba me pintabas, cuando nadie lo imaginaba a tu manera me amabas.
Como insistí me dejaste manifestarme, así me escuchabas a veces en  una niña que apreciara tu obra, que dijera lo hermoso que pintabas. Después de todo esas no aprecian tus cuadros como lo hago yo, ellas no te ven llorar con cada pincelada y  no sabes que ese rojo con el que pintas sus labios sonrientes en cada retrato, es preparado con gotas de tu sangre. Aunque siempre me he preguntado de donde sacas ese rosado con el que coloreas sus mejillas
Al final recordaste que te gustaba oírme y me diste permiso para materializarme, pero dude, fuiste muy claro al decir que no querías volver a verme, te lo pregunte 4 veces, 4 veces me dijiste hazlo, pero como no quería errores ni confusiones, te pedí que me dieras un nuevo nombre y me lo diste, el más hermoso que jamás he tenido, para que no me confundieras, fui de nuevo como me recordabas, con los cabellos negros que tanto te gustaban.
Un día mi miraste y pusiste tus manos en mi piel, quiero pintarte de nuevo me  dijiste y mi corazón se aceleró, viste que mi cuerpo era una sombra de lo que fue y me sonreíste, espera aquí dijiste, un momento nada mas, necesito preparar pintura y en esto tu no me puedes ayudar.
Espere sonriente junto a tu atril, a los pocos minutos llegó otra, que me miraba con terror, pero te dije que ella no te amaba  como lo hago yo, la muy ingrata vio la luz y se fue.
Y ahora aquí estamos los dos, mi me hablas mientras coloreas mis mejillas y me cuentas, que nuevamente nos tendremos que marchar.

A.P

Isabella y el Dragón


Isabella caminaba sola en la oscuridad, el silencio de la noche la envolvía  mientras a sus pies sentía la montaña deshacerse,  el frio comenzaba a incomodar su corazón, hacía varios meses que había dejado Hogwarts. No lo lamentaba en absoluto, ya que el año que Severus Snape fue director no fue el mejor de los años para estar ahí, ahora se sentía dichosa  y en cierto modo feliz, estaba junto Charlie, el hombre del que se había enamorado desde siempre, aquel a que con solo  tocarla la llenaba de paz y alegría.
Desde los once años, había estado enamorada de él, pero la diferencia de edad lo mantenía alejado, con  casi 15 años, la escuela incompleta y trabajando para la Orden del Fénix muy a disgusto de la mayoría de sus miembros, no le quedaba más que vivir en soledad, disfrutando  a veces de la compañía de su amado, pero sin ser realmente correspondida.
Ahora en su mente una frase daba vueltas…
-Isabela. Tendrías que ser un dragón para que me fijara en ti.
Isabella pensaba en Kassandra, su hermana metamorfo, ella podría haberlo hecho fácilmente, sin embargo las cosas nunca fueron tan sencillas para Isabella, y si alguna vez lo fueron… probablemente ella misma se las complicaría.
Un pensamiento en su mente la obsesionaba, una sola idea, ser un dragón. Sabía de muchos animagos que lograban convertirse en grandes bestias… o pequeñas criaturas, pero nunca había sabido de uno que lograra lo que ella pretendía.
Sin embargo, una noche escuchó un cuento para niños, que hablaba de dragones y de magos unidos a ellos, tan unidos que terminaban por volverse uno adoptando así la forma deseada.
Convencida de que la historia tendría algo de realidad, recorría las montañas ásperas e inhóspitas en busca de dragones nunca vistos.
Muchas cuevas había recorrido, hasta que se tropezó con la que tenia frente a sus ojos, en ella veía un majestuoso  Galés verde, era difícil explicar en qué radicaba la magnificencia del animal, pues los había visto más grandes, mas jóvenes y más furiosos, sin embargo a pesar de lo peligroso que resultaba aquella bestia, el magnetismo fue inmediato, sin dudarlo  entró hacia la cueva, estiro sus manos y lo tocó. El dragón no se movió, pero al observarlo detenidamente puedo ver que sus ojos estaban abiertos.
Una mirada acecina, fría y sin emoción  llego directamente al corazón de Isabella, sin embargo ella podía sentir con sus manos lo que el animal sufría, comprendió así la soledad de infinitas noches, los desprecios de infinidad de personas, el miedo en los ojos de aquellos que lo rodearon, el miedo al monstruo. Pero este sin duda, era mas que un monstruo, pues dentro de aquel cuerpo hostil, un corazón tierno comenzó a despertarse, y en esa mirada ascesina, por solo una fracción de segundo pudo ver  un destello de luz, reconocimiento quizás de otra alma solitaria.
-         Te esperaba Isabela, dijo desde la oscuridad, ella observo al dragon y como si se tratara un sueño, incrédula  lo vio convertirse en hombre.
-         Eres lo que andaba buscando, sonrió con inocencia la niña.
Mas el dragon solo la miro con tristeza…- llegas tarde mi niña -fue lo su respuesta…
Ella lo observaba desconcertada había mucho que quería decir pero las palabras no parecían querer ordenarce en su mente.
-         Para hacer lo que quieres, deberas sacrificar algo importante y ni aun asi te garantizo que lo logres, pues lo que quieres hacer, lo haces por las razones equivocadas.
Terca como era la joven, desafio al dragon a enseñarle la prodijiosa transformacion, ella estaba convencida, haría esta tranformacion o moriría en el intento.
El dragon comenzó a explicar una historia antigua, que hablaba de astros y de fuego, y dos amantes a los que se les prohibió verse,  del peligro que implicaba a cualquiera  acercase a ellos y de como ellos desobedecieron, fueron castigados, él convertido en dragon, ella en doncella errante
-Por muchas vidas de hombre he esperado por ti, dijo el dragón, pero ahora veo que este largo peregrinar entre humanos a confundido tu corazón.
- Yo estoy enamorada- dijo la joven con vehemencia  y le soy fiel a él, no porque él me lo pida o me lo exija, sino que por mí.
El dragón sonreía a la niña, ciertamente la joven no comprendía lo que acaba de decir. No entendía lo que significaba serse fiel a uno mismo.
Para realizar la transformación dijo el dragón con calma, debes enterrar esa daga en tu corazón, renunciado a él para siempre, y luego tomar el mío que también te pertenece.
La joven dudo un momento, no quería dañar al dragón- algo en su interior le decía que no estaba comprendiendo la situación, que algo faltaba en esa explicación, pero la urgencia de la juventud y el temor de perder al hombre que amaba la hicieron apresurar su decisión, y así mirando al dragón con mirada suplicante le pidió permiso.
-Tranquila-dijo él- he vivido más de lo que hubiera deseado, he caminado en la oscuridad y te he llamado, pero al no escuchar respuesta me he rendido, pero al fin estas aquí…
Isabella miraba incrédula la figura ahora masculina del que fuera un dragón.
Con temblor en sus manos dirigió la daga a su propio corazón, rápidamente clavo el puñal diciéndose a su misma que lo hacía por amor.
Entonces el hombre saco la daga de su corazón sangrante y con una triste sonrisa en los labios la enterró sobre el suyo…
Fue difícil saber cuánto tiempo paso entre que se clavó la daga y que la sangre comenzó a fluir, pero aun en la oscuridad de la cueva, ella pudo ver los ojos del dragón tornarse lentamente de un café oscuro a un verde aceituna, confundida por la variación comenzó a perderse en esa  mirada, reconociendo en ella la soledad más profunda, y viéndola luego en sus propios ojo. Esos ojos verdes la miraron firme y unas fuertes manos le sostuvieron la cara, pudo sentir su boca cerrándose sobre la de ella, su aliento invadiéndola, quemándola y encendiéndola hasta más allá de donde había sentido a sus casi 15 años.
Como sumergida en un sueño, estiro sus manos sujetándose de los cabellos de su dragón, sin importar peligros o la  muerte, un llamado más urgente se despertaba en su interior.
Él con la habilidad de alguien que ha vivido mucho, la tomo en sus brazos, levanto con suavidad el cuerpo de la  chica y conjurando una cama la recostó, Isabella lo miraba absorta, sonreía sintiendo su cuerpo exigirle convertirse en mujer, él miraba serio, decidiendo aun que hacer, mas el deseo también se hacía presente en él  y olvidándolo todo se entregó al llamado de la voz suplicante de la joven, recorriendo con sus manos sus incipientes curvas, Isabella contenía el aliento, todo esto era confuso y mágico a la vez. Sin esperar su permiso, la joven lo envolvió con sus brazos, besándolo apasionadamente, un calor comenzó a invadir su vientre y podía sentir como el aire a su alrededor se le hacía cada vez más escaso, recorría con su boca el torso de su dragón, acariciaba su pecho y besaba su cuello, él solo observada aquel angelical cuerpo que tanto había esperado, y olvidado la ultima pizca de razón que lo contenía se  arrojo al desenfreno del amor, con más fuerza de la requerida, invadió el cuerpo de Isabella quien se contraía una y otras mientras las oleadas de amor la invadían...  sus ojos verdes refulgían como el fuego mientras que los de Isabella abandonaban el negro y comenzaban a tornarse ámbar y con este leve cambio que solo él podía notar, se cerraban entregándose al loco frenesí del amor.
Él sujetó su rostro llamándola ella respondió con  miraba ardiente y cansina.
-¡DILO!- le dijo- ¡dilo niña!-
Como si la frase hubiera estado siempre ahí, ella encontró la respuesta que su dragón necesitaba.
-¡soy tuya!- le dijo con una voz que aun ardía en deseo- ¡siempre lo he sido y siempre lo seré!, te amo dragón.
Él simplemente respondió – ¡No lo olvides niña, siempre serás mía! Y comenzó a desmaterializarse.
Isabella lo miraba confundida pero las palabras ya no llegaban a su mente, podía ver la sangre aun… saliendo de su cuerpo, pero ya no tenía miedo a morir porque lo había amado.
Lentamente cayó en un profundo sueño, en su interior,  sentía su cuerpo aun llamando a aquel que tanto placer le había dado, podía sentir su cuerpo replicar una y otra vez las cúspides de placer que había sentido y en el interior de su sangrante corazón sus palabras resonando.
-“Hoy te prometo amor eterno

Ser para siempre, tú y yo en el bien y en el mal

Hoy te demuestro cuanto te quiero

Amándote hasta mi final”.

La mañana llego lentamente,  trayendo consigo a Charlie quien preocupado venía en busca de la niña a quien por asares del destino debía cuidar, al encontrarla su corazón se detuvo, viendo su cuerpo desnudo sobre la roca, cubierto de sangre y con una daga en la mano pensó que había tratado de matarse, rápidamente le conjuró una manta y la envolvió. Tomando decisiones rápidas se desapareció con ella hacia el cuartel que ocupaba la Orden del Fénix cerca de las montañas. Mientras tanto la joven ardía en lo que él pensó era  una terrible fiebre, ella en un profundo sueño del que no parecía querer despertar  lloraba diciendo
-¡No me dejes mi dragón, te recuerdo!
-         Ciertamente delira, aseguro el sanador mientras le aplicaba poción reabastecedora de sangre.
Tres días estuvo Isabella ardiendo, para luego despertar calmada pero con una tristeza en el corazón, observo su cuerpo desnudo, algo había cambiado, sobre su hombro un mordisco como única prueba de que lo vivido no fue una alucinación.
Sonriente salió afuera al patio y tomando su varita se transformo, un galés verde, con una extraña cicatriz en el hombro derecho como marca distintiva, ahora sería ella la que buscaría y esperaría al dragón.